Robots automatizados: la solución de Europa dar una segunda vida a las baterías de coches eléctricos antes de reciclarlas

El proyecto europeo RoB@t2Cell busca mejorar el reciclaje de las baterías para sacar un mayor provecho de ellas.

RoB@t2Cell
El proyecto busca optimizar el reciclaje de las baterías.
22/05/2026 10:00
Actualizado a 22/05/2026 10:00

El crecimiento del coche eléctrico está trayendo consigo un nuevo desafío industrial y medioambiental: qué hacer con las baterías cuando terminan su vida útil. Aunque gran parte del debate en el sector se centra en la extracción de materias primas o en la producción de nuevas celdas, el reciclaje y la reutilización de baterías usadas se están convirtiendo en un área estratégica a presente, pero, sobre todo, a futuro.

En este contexto nace el proyecto RoB@t2Cell, una iniciativa que busca automatizar el desmontaje y reciclaje de baterías mediante sistemas robotizados e inteligentes.

Evitar la descarga completa

El proyecto, liderado por la compañía belga Umicore junto a entidades como el Fraunhofer IPA y el Fraunhofer IWKS, parte de un problema muy concreto: las baterías de vehículos eléctricos mantienen carga residual incluso cuando han dejado de ser útiles para el automóvil. Esa energía restante supone un riesgo importante durante los procesos de desmontaje, transporte y reciclaje, por lo que muchas instalaciones optan por descargar completamente las baterías antes de manipularlas. Sin embargo, esa descarga profunda destruye las celdas y hace imposible reutilizarlas en aplicaciones de “segunda vida”, como sistemas de almacenamiento estacionario para hogares o redes eléctricas.

RoB@t2Cell quiere cambiar el enfoque mediante un sistema automatizado capaz de analizar el estado de cada batería y decidir, en tiempo real, cuál debe ser su destino. Algunas celdas podrán reciclarse directamente, mientras que otras conservarán suficiente capacidad como para ser reutilizadas. El objetivo es evitar que materiales y componentes todavía válidos terminen destruidos innecesariamente.

Para lograrlo, el proyecto está desarrollando una instalación robotizada que automatiza tanto la descarga controlada como el desmontaje de los módulos de batería. Los robots pueden acceder a las celdas individuales, exponer sus terminales y aplicar distintos niveles de descarga según el uso posterior previsto. Así, las baterías destinadas al reciclaje sí pueden someterse a una descarga completa, mientras que las que se reutilizarán quedan estabilizadas en un nivel seguro de carga que preserve su integridad.

La automatización también responde a otro problema creciente: la complejidad física de las baterías modernas. Muchos fabricantes están apostando por diseños cada vez más compactos, con componentes pegados y ensamblajes difíciles de desmontar manualmente. El proyecto pretende desarrollar técnicas capaces de trabajar incluso con estos nuevos sistemas de baterías selladas, algo importante de cara a que el reciclaje pueda escalar en el futuro.

Un reciclaje más eficaz

Otro de los pilares de la iniciativa es el uso de procesos de reciclaje basados en agua, capaces de recuperar materiales críticos con mayor eficiencia y menor impacto ambiental. Según los responsables del proyecto, el sistema desarrollado por Fraunhofer IWKS ya logra tasas de recuperación superiores al 95 % en algunos tipos de celdas, además de una elevada pureza de la llamada “masa negra”, el material resultante del triturado de baterías que contiene litio, níquel, cobalto y otros elementos valiosos.

Europa considera este tipo de tecnologías fundamentales para reducir su dependencia de materias primas importadas y cumplir los objetivos de la nueva normativa europea sobre baterías. Hasta tal punto es así, que la legislación comunitaria obligará a incrementar los porcentajes de materiales reciclados y a mejorar la trazabilidad de las baterías durante todo su ciclo de vida.

No solo eso, dado el peso que va a tener a corto y medio plazo, la industria intenta resolver el reto de la rentabilidad económica del reciclaje. Va a suponer una parte importante de toda la industria del coche eléctrico y, con los volúmenes de baterías usadas que se van a manejar en los próximos años, encontrar un método que permita sacarle rentabilidad se antoja clave.