Mientas que los chinos las fabrican, los europeos las transforman: las patentes de reciclaje de baterías muestran quien manda en un sector clave en la movilidad

El problema a corto plazo de los coches eléctricos no es la producción de baterías, si no qué hacer con ellas cuando terminen su vida útil.

Reciclaje baterías
Europa y China se están especializando en áreas distintas.
04/05/2026 09:00
Actualizado a 04/05/2026 09:00

El crecimiento la movilidad eléctrica está planteando un desafío a gran escala que no es inmediato, pero que no tardará en tener un impacto destacado: más allá de la fabricación de baterías, el problema de la industria se encuentra en qué hacer con ellas cuando alcanzan el final de su vida útil.

A partir de mediados de la década de 2030, el volumen de baterías de iones de litio y tecnologías similares que deberán ser gestionadas se multiplicará de forma significativa, obligando a todos los actores del sector (empresas, universidades y centros de investigación) a acelerar la innovación relacionada con su reciclaje y reutilización.

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El reciclaje de baterías no va a hacer más que ganar protagonismo.

Una industria que va a crecer de manera exponencial

La economía circular aplicada a las baterías se está convirtiendo en un eje estratégico de la industria. El objetivo no solo es gestionar residuos, sino recuperar materias primas críticas, reducir la dependencia de la extracción minera y minimizar el impacto ambiental. Los datos reflejan que esta transformación ya está en marcha: las patentes relacionadas con la circularidad de las baterías crecieron a un ritmo medio anual del 42 % entre 2017 y 2023, muy por encima del 16 % registrado en el conjunto de la fabricación de baterías recargables y del 2 % del total de sectores tecnológicos.

Este auge de la innovación responde a una presión creciente. En 2025, más de uno de cada cuatro coches vendidos en el mundo fue eléctrico, lo que anticipa una avalancha futura de baterías fuera de uso. Se estima que alrededor de 1,2 millones de baterías de vehículos eléctricos alcanzarán el final de su vida útil en 2030, cifra que se disparará hasta los 14 millones en 2040.

Ante esta situación, las tecnologías de circularidad, como el reciclaje, la reutilización en vehículos y el reacondicionamiento para nuevos usos, van a ganar mucho protagonismo. Además de aliviar la presión sobre los recursos naturales, abren la puerta a nuevas oportunidades industriales y económicas. De hecho, el sector del almacenamiento de energía ya representa cerca del 40 % de todas las patentes relacionadas con la energía, y sigue expandiéndose con rapidez.

Enfoques distintos por regiones

El liderazgo en este ámbito, sin embargo, está claramente disputado a nivel global. Asia domina el panorama de las patentes, con un 63 % de las registradas en 2023. Históricamente, empresas japonesas y coreanas marcaron el ritmo, pero en los últimos años China ha ganado terreno de forma acelerada. El crecimiento de compañías como Brunp ha impulsado la cuota china desde apenas un 5 % en 2013 hasta el 29 % actual, dejando clara su fortaleza en toda la cadena de valor, desde la producción hasta el reciclaje.

Europa, por su parte, ocupa una posición diferente. Con aproximadamente el 20 % de las patentes en circularidad de baterías, su actividad se centra principalmente en la recogida y transformación química de materiales para su reutilización. Este enfoque evidencia su papel actual como gran consumidor más que productor de baterías, pero también pone de manifiesto la oportunidad que se abre ante ella: liderar la fase de transformación del modelo circular para la recuperación y reciclaje de baterías.

El presidente de la OEP, Antonio Campinos, explica: “La innovación en tecnologías de circularidad de las baterías es clave para asegurar el acceso a recursos, reforzar la competitividad y reducir el impacto medioambiental. A medida que este ámbito cobra cada vez más importancia en los sistemas de recursos globales, las regiones que combinan un tejido industrial sólido, marcos regulatorios favorables y un buen acceso a materiales para el reciclaje estarán mejor posicionadas para liderar la economía circular de las baterías”.

“Europa reúne muchos de estos elementos, con un ecosistema de innovación diverso y políticas que proporcionan una base sólida para el desarrollo de cadenas de valor circulares en el ámbito de las baterías”, concluye.