La Unión Europea ha puesto en marcha nuevas reglas para transformar la fabricación y el reciclaje de los automóviles, con un objetivo especialmente relevante para la industria: los coches nuevos deberán incorporar al menos un 25% de plástico reciclado a partir de 2036. Antes, los fabricantes tendrán que alcanzar un primer escalón del 15% seis años después de la entrada en aplicación de la normativa.
El nuevo marco, que comenzó a aplicarse el pasado 13 de agosto, no se limita al plástico. Bruselas pretende convertir los vehículos fuera de uso en una fuente de materias primas que puedan volver a incorporarse a la industria europea, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de recursos vírgenes procedentes del exterior.
Cada año, entre 10 y 12 millones de vehículos llegan al final de su vida útil en Europa, según datos de la Comisión Europea. Automóviles que contienen grandes cantidades de acero, aluminio, cobre, plásticos e incluso tierras raras que hasta ahora no siempre se recuperan de manera eficiente.

Coches diseñados desde el principio para poder desmontarse
Una de las claves de la nueva regulación está precisamente en el diseño. Los fabricantes tendrán que proporcionar instrucciones claras sobre cómo retirar y sustituir componentes durante la vida útil del automóvil y también durante su posterior desmontaje.
El objetivo es facilitar que determinadas piezas puedan ser reutilizadas, reacondicionadas o remanufacturadas antes de recurrir directamente al reciclaje de sus materiales.
La UE también refuerza la denominada responsabilidad ampliada del productor. Las marcas deberán contribuir económicamente a la recogida y tratamiento de sus vehículos cuando lleguen al final de su vida útil.

Este mecanismo pretende incentivar a los fabricantes para que diseñen desde el principio automóviles más fáciles de desmontar y cuyos componentes tengan una segunda vida.
Además, la Comisión Europea contempla establecer objetivos específicos para la utilización de acero y aluminio reciclados, que comenzarían a aplicarse a partir de 2033.
Europa quiere recuperar materiales estratégicos de los coches
Bruselas considera que estas medidas tienen también una dimensión industrial. Stéphane Séjourné, vicepresidente de la Comisión para Prosperidad y Estrategia Industrial, ha defendido que el reglamento permitirá mantener recursos estratégicos dentro de Europa y reducir la dependencia de proveedores externos.
La regulación introducirá igualmente medidas específicas destinadas a mejorar la recuperación de aluminio, cobre y tierras raras procedentes de vehículos desechados.
No se trata únicamente de reciclar más, sino de conseguir que una mayor parte de esas materias primas secundarias vuelva posteriormente a utilizarse dentro de la propia industria europea.

La UE también endurecerá la exportación de coches usados
Otro cambio importante llegará a mediados de 2031. A partir de ese momento, solo podrán exportarse fuera de la Unión Europea aquellos vehículos que sean considerados aptos para circular y que cumplan los requisitos técnicos correspondientes.
La medida busca evitar que coches que en realidad deberían clasificarse como residuos salgan de Europa bajo la consideración de vehículos usados.
Para conseguirlo se reforzarán los sistemas de trazabilidad y los criterios que permiten distinguir un automóvil de segunda mano de otro que ha alcanzado definitivamente el final de su vida útil.
Las nuevas obligaciones se ampliarán progresivamente además a camiones, autobuses y motocicletas, sustituyendo buena parte del marco regulatorio europeo que llevaba vigente desde comienzos de los años 2000.
Para los fabricantes, el cambio supone que el reciclaje dejará de ser únicamente una cuestión relacionada con el final de la vida del automóvil: cada vez tendrá que estar más presente desde el momento en el que comienza su diseño.