Los precios del mercado mayorista eléctrico caen con frecuencia por debajo de 30 euros/MWh durante las horas de mayor producción solar. España figuró junto con Francia y Grecia entre los países europeos con más episodios de precios negativos asociados a esta tecnología durante el segundo trimestre de 2026.
La abundancia de electricidad reduce el precio en esas horas, pero también recorta los ingresos de las plantas fotovoltaicas. Un precio negativo puede incluso implicar un coste para el productor, dependiendo de sus contratos, sus costes y su modelo de remuneración, mientras algunas empresas retiran proyectos que ya cuentan con licencia.

La generación solar lleva el precio mayorista a cero o a valores negativos
El mercado alcanza esos niveles cuando la generación renovable prevista supera la demanda. La coincidencia con determinados factores meteorológicos y la insuficiente capacidad para guardar los excedentes aumenta la frecuencia de las horas con precios a cero o negativos.
Durante los periodos centrales del día, una mayor producción fotovoltaica concentra la oferta en las mismas franjas. Si la demanda no absorbe esa electricidad y el sistema carece de almacenamiento suficiente, las plantas compiten por vender en un mercado con precios cada vez más bajos.
La caída por debajo de 30 euros/MWh reduce directamente la facturación obtenida por cada MWh vendido. El impacto financiero depende de las condiciones económicas de cada instalación. Las grandes compañías energéticas disponen de más capacidad para soportar periodos prolongados con ingresos reducidos, mientras los pequeños productores afrontan mayores dificultades para absorber el deterioro de la rentabilidad.
La incertidumbre afecta también a proyectos que han completado parte de la tramitación. Contar con licencia ya no garantiza la construcción cuando las previsiones de ingresos durante las horas solares no permiten sostener las condiciones financieras planteadas inicialmente.
Solo 34.200 MW de los 280.400 MW proyectados han entrado en operación
La distancia entre los proyectos previstos y los que finalmente funcionan muestra el alcance del problema. De los 280.400 MW renovables proyectados en España, solo unos 34.200 MW han conseguido ponerse en marcha, mientras la capacidad renovable operativa total ronda los 72.100 MW.
La cifra de 34.200 MW corresponde a la parte ejecutada dentro de los 280.400 MW incluidos entre los proyectos previstos. Además, uno de cada dos proyectos renovables proyectados en España no llega a materializarse. A las dificultades administrativas o técnicas que puedan afectar a cada iniciativa se añade ahora la incertidumbre sobre los ingresos que obtendrán las plantas una vez conectadas.
En la Comunitat Valenciana, los proyectos considerados reúnen unos 4.500 millones de euros de inversión. Para los próximos dos años, la previsión de entrada en funcionamiento aparece expresada como «entre 800 y 1.000», pero sin especificar la unidad asociada a esa cifra.
La falta de unidad impide traducir esa previsión a potencia o a una cantidad determinada de instalaciones. Sí queda identificada la inversión vinculada al conjunto, aunque el paso desde la cartera proyectada hasta la operación dependerá de que cada iniciativa mantenga su viabilidad.

Los bancos condicionan la financiación a incorporar baterías
El almacenamiento permite guardar los excedentes producidos durante las horas solares y vender o utilizar esa energía cuando baja la generación y aumenta la demanda. Pese a esa función, el despliegue de baterías junto a las instalaciones renovables continúa siendo minoritario.
Sin baterías, la planta queda más expuesta a vender cuando coinciden la máxima producción fotovoltaica y los precios más bajos. La incorporación de almacenamiento hibridado permite desplazar parte de la electricidad hacia otras horas. Esa capacidad introduce una vía adicional de ingresos y reduce la dependencia de las franjas en las que toda la generación solar intenta acceder al mercado al mismo tiempo.
Las entidades financieras ya incorporan esta variable al análisis de nuevos proyectos. Algunos bancos no conceden créditos a promotores que presentan instalaciones sin almacenamiento, por lo que añadir baterías empieza a actuar como condición para obtener financiación y no únicamente como una decisión técnica posterior.