Una puerta, un paragolpes o una caja de cambios de un Volkswagen ya no tienen por qué acabar en el desguace. La fábrica de Zwickau, en el este de Alemania, que ha producido más de un millón de eléctricos para el grupo], ha puesto en marcha su primera línea industrial de desmontaje. Tiene ocho estaciones y funciona como una cadena de montaje, pero al revés.
Detrás hay algo más que un negocio de recambios. A partir de 2032, Europa exigirá que los coches nuevos lleven una parte de plástico reciclado, y eso obliga a desmontar vehículos viejos a gran escala y con método de fábrica, no de taller. Thomas Schäfer, consejero delegado de la marca Volkswagen, lo ha resumido de la siguiente forma: “A partir de hoy en Zwickau no solo montamos coches, también los desmontamos, con la misma precisión industrial”.
Ocho estaciones y 4.100 coches al año

De momento, por la línea pasan coches de preserie, las unidades que se fabrican antes de arrancar la producción en serie, y más adelante llegarán vehículos al final de su vida útil. A partir de 2027, la planta desmontará 4.100 coches al año en dos turnos, con 100 trabajadores que ya se han formado para esta nueva tarea.
Esa cifra es solo el primer escalón. Cuando presentó el proyecto en enero, Volkswagen habló de llegar a 15.000 coches al año en 2030 y de invertir hasta 90 millones de euros en el centro, con una ayuda de unos 10,7 millones del estado de Sajonia. Más adelante, otras fábricas del grupo podrían transformar alguna de sus líneas para realizar las mismas tareas.
Nueve meses de obras y maquinaria reaprovechada
Las obras fueron más rápidas de lo previsto. Entre el arranque, en enero, y la instalación de la maquinaria con todos los permisos aprobados pasaron nueve meses, tres menos de lo planeado. En ese tiempo se recubrieron 1.200 metros cuadrados de suelo, se montaron 94 toneladas de acero y se tendieron 100 metros de líneas eléctricas de alta corriente para la logística interna. Buena parte del dinero se fue en preparar zonas donde guardar materias primas y residuos sin dañar el entorno, y para ahorrar se reutilizó maquinaria de la propia fabricación de coches.
Recambios originales a la medida de un coche con años

La primera salida comercial son las piezas. Volkswagen suma a su posventa recambios originales usados, con un precio acorde al valor de coches que ya tienen unos años. Las más pedidas son las de carrocería, como puertas y paragolpes, además de motores y componentes de la caja de cambios.
Las piezas de Zwickau se venden desde julio a través de concesionarios y servicios oficiales, pero también de talleres independientes y distribuidores de recambios. Según la filial del grupo que distribuye los recambios originales (OTLG), esta oferta reduce los siniestros totales por motivos económicos, es decir, los casos en los que reparar un coche cuesta más de lo que vale.
Plástico de un coche viejo para tres nuevos

El objetivo más a largo plazo son las materias primas. Volkswagen calcula que, en el futuro, el plástico recuperado de un solo coche al final de su vida útil servirá para fabricar tres coches nuevos. Con ello, el grupo busca abaratar materiales, depender menos de las materias primas vírgenes y asegurar sus suministros. En Zwickau, además, hay empleo en juego. La entrada en este negocio se pactó con los sindicatos en diciembre de 2024, en el mismo acuerdo que recortó la producción de Volkswagen en Alemania y dejó la fabricación de coches de la planta en una sola línea a partir de 2027, y la nueva actividad debería ocupar a hasta 1.000 personas.
La idea es extender el sistema por Europa con una red de socios, y las prisas tienen explicación. El nuevo reglamento europeo de vehículos al final de su vida útil obliga a que los coches nuevos homologados en la Unión Europea lleven al menos un 15% de plástico reciclado desde septiembre de 2032 y un 25% desde 2036. Además, una quinta parte de ese plástico tendrá que salir de coches desguazados o de sus piezas.