Las carreteras suelen asociarse a un importante consumo energético, pero también ofrecen enormes superficies que hasta ahora apenas se habían aprovechado para producir electricidad. En Italia acaban de demostrarlo utilizando una infraestructura por la que pasan decenas de miles de vehículos cada día.
La barrera de Roma Est, situada en el kilómetro 8,1 de la autopista A24, cuenta desde finales de agosto con una instalación fotovoltaica formada por 466 paneles solares. Todos ellos se han colocado sobre estructuras que ya existían, por lo que el proyecto no ha necesitado ocupar nuevo terreno.

210 kW instalados sobre un peaje que nunca dejó de funcionar
Los paneles se reparten principalmente sobre la gran marquesina de las cabinas de peaje, una estructura de aproximadamente 135 metros de largo y 12 metros de ancho, además de otra cubierta situada sobre el aparcamiento de la estación de Lunghezza.
En conjunto alcanzan una potencia de 210 kW, una cifra que Strada dei Parchi compara con aproximadamente 70 instalaciones fotovoltaicas domésticas. La compañía calcula que una instalación de este tamaño en el centro de Italia puede producir aproximadamente 250.000-280.000 kWh al año, aunque la producción final depende de factores como la radiación solar, la inclinación de los módulos o las sombras.
La obra comenzó el pasado 8 de junio y el sistema entró oficialmente en funcionamiento el 24 de agosto de 2026. Todo el montaje se realizó además sin cerrar el peaje, algo especialmente llamativo teniendo en cuenta el volumen de tráfico de esta infraestructura.

Cerca de 80.000 vehículos pasan cada día bajo los paneles
Strada dei Parchi asegura que alrededor de 40.000 vehículos por sentido de marcha atraviesan diariamente esta barrera. Esto supone un flujo aproximado de 80.000 vehículos al día pasando bajo una instalación que ahora también funciona como una pequeña planta de producción eléctrica.
La complejidad del proyecto estuvo precisamente en instalar los módulos varios metros por encima de una autopista completamente operativa. Los trabajos tuvieron que convivir con el tráfico y con los propios sistemas eléctricos del peaje durante las últimas fases de instalación. Pero quizá el aspecto más interesante no sea su potencia, sino dónde se han colocado los paneles. En lugar de construir una planta solar sobre suelo libre, se han aprovechado dos cubiertas que ya formaban parte de la infraestructura.
Por ahora, la instalación trabaja de forma aislada de la red eléctrica nacional. Esto significa que toda la energía que producen los paneles se consume directamente en Roma Est y no se vierte a la red. La electricidad alimenta la iluminación, los sistemas de cobro del peaje, los equipos tecnológicos y los sistemas de vigilancia y monitorización de la estación, que funcionan durante las 24 horas.

Esta configuración permite producir energía exactamente en el lugar donde se necesita. Además, reduce las pérdidas asociadas al transporte de electricidad y ayuda a contener parte de los costes energéticos de una infraestructura que permanece activa continuamente.
Ni un metro cuadrado adicional de terreno
Los 466 paneles descansan sobre estructuras de acero fijadas directamente a las cubiertas existentes. Según la concesionaria, el proyecto no ha requerido ocupar ni un metro cuadrado adicional de suelo. Es precisamente esta característica la que hace especialmente interesante el proyecto. Las autopistas disponen de marquesinas, edificios de servicio, aparcamientos y otras superficies ya construidas que potencialmente podrían utilizarse para generar energía renovable sin entrar en conflicto con terrenos agrícolas o espacios naturales.
Strada dei Parchi considera Roma Est un primer ejemplo de una estrategia que podría repetirse en otros puntos de las autopistas A24 y A25, donde existen otras cubiertas y edificios con características similares. Antes de instalar nuevos sistemas habría que estudiar cuestiones como la orientación, la resistencia estructural y el consumo eléctrico disponible en cada punto.
El proyecto italiano plantea así una alternativa muy diferente a las polémicas carreteras cubiertas directamente con células fotovoltaicas: en lugar de convertir el propio asfalto en un panel solar, se aprovecha la infraestructura que ya rodea a la carretera.
