Delhi, una de las ciudades más contaminadas del mundo, ha aprobado una de las medidas más contundentes contra los vehículos de combustión en el transporte urbano. A partir del 1 de abril de 2028, la capital india solo permitirá matricular nuevos vehículos eléctricos de dos ruedas, lo que dejará fuera a las motos y scooters de gasolina y GNC (Gas Natural Comprimido).
La decisión forma parte de la nueva política de vehículo eléctrico de Delhi, que también contempla que desde el 1 de enero de 2027 solo puedan registrarse nuevos triciclos eléctricos en la ciudad. El objetivo es acelerar la transición hacia una movilidad con menos emisiones en una urbe donde los vehículos de dos y tres ruedas tienen un peso enorme en el tráfico diario. La medida aparece recogida en la política oficial de transporte eléctrico de Delhi.

Una ciudad asfixiada por la contaminación
La razón de fondo es evidente: Delhi arrastra desde hace años graves problemas de calidad del aire. La contaminación urbana está asociada a miles de muertes prematuras y el tráfico es una parte importante del problema.
En una ciudad donde scooters, motos y rickshaws forman parte del paisaje cotidiano, reducir las emisiones de estos vehículos puede tener un impacto directo en la calidad del aire. Por eso, el gobierno local quiere que el vehículo eléctrico deje de ser una opción minoritaria y pase a ocupar un papel central en los desplazamientos diarios.
La meta pasa por lograr que al menos el 30% del parque móvil de la capital sea eléctrico en 2030, acompañando la prohibición con incentivos y con una ampliación de la red de carga.

El problema: no basta con prohibir
La medida, sin embargo, no ha llegado sin críticas. El principal temor es que el calendario sea demasiado agresivo para una ciudad con millones de usuarios que dependen de motos, scooters y rickshaws para trabajar.
El gobierno prevé instalar más de 30.000 puntos de carga públicos, pero la duda es si esa infraestructura será suficiente, si estará bien repartida y si funcionará para quienes necesitan el vehículo durante toda la jornada.
Para un conductor profesional, una o dos horas esperando a cargar pueden suponer menos ingresos. También preocupa el coste de compra de los vehículos eléctricos, el mantenimiento, la vida útil de las baterías y la seguridad frente a robos.

El debate entre aire limpio y movilidad real
La prohibición de nuevas matriculaciones no implica retirar de golpe todos los vehículos de gasolina que ya circulan, pero sí cambia radicalmente el mercado futuro. Quien quiera comprar una moto o scooter nuevo de combustión en Delhi tendrá que hacerlo antes de abril de 2028.
El debate es delicado porque enfrenta dos necesidades reales. Por un lado, Delhi necesita reducir con urgencia la contaminación. Por otro, no puede trasladar todo el coste de la transición a conductores con pocos recursos o a trabajadores que dependen de estos vehículos para ganarse la vida.
Algunos expertos reclaman que la electrificación debe ir acompañada de una mejora fuerte del transporte público y de la conectividad de última milla. Es decir, no solo cambiar motores de gasolina por eléctricos, sino reducir la dependencia del vehículo privado y ordenar mejor la movilidad urbana.
Una medida que otros países mirarán de cerca
Delhi se convierte así en un laboratorio regulatorio para otras grandes ciudades con problemas de contaminación. Si la transición funciona, puede marcar un camino para mercados donde los vehículos de dos y tres ruedas son esenciales. Si falla, servirá como advertencia sobre los riesgos de imponer calendarios eléctricos sin infraestructura suficiente.
La dirección parece clara: las grandes ciudades van a presionar cada vez más a los motores de combustión. Pero el éxito no dependerá solo de prohibir, sino de hacer que la alternativa eléctrica sea realmente accesible, fiable y útil para quienes viven de moverse cada día.