India necesita que la moto eléctrica deje de ser un producto relativamente especializado y se convierta en una alternativa para millones de familias. Simple Energy quiere avanzar precisamente en esa dirección con el nuevo Simple Wave, presentado el 2 de septiembre, pero detrás del scooter hay una tecnología posiblemente más interesante que el propio modelo: motores eléctricos fabricados comercialmente sin utilizar tierras raras pesadas.
El Wave es el primer modelo de Simple Energy concebido específicamente para el mercado familiar. Durante su desarrollo fue conocido como Arrive, pero finalmente la compañía ha elegido Wave como denominación comercial. Su objetivo es competir en el enorme segmento indio donde ya están presentes modelos como el TVS iQube, Bajaj Chetak o Ather Rizta.
La gama incluye versiones con hasta 243 kilómetros de autonomía en el protocolo indio IDC, mientras una variante más accesible anuncia 132 kilómetros. Pero el movimiento industrial que acompaña a este lanzamiento puede tener consecuencias más amplias.

Un motor que prescinde de tierras raras pesadas
Simple Energy asegura haberse convertido en el primer fabricante indio en producir comercialmente motores para vehículos eléctricos sin tierras raras pesadas. La tecnología fue desarrollada internamente y se fabrica en sus instalaciones de Hosur, en Tamil Nadu.
El matiz es importante: no significa necesariamente eliminar todas las tierras raras del motor, sino determinadas tierras raras pesadas utilizadas tradicionalmente para mantener las prestaciones de los imanes a elevadas temperaturas.
La compañía sostiene que su arquitectura puede conservar prestaciones y entrega de par comparables a las de motores convencionales sin depender de estos elementos. Y eso ha pasado de ser una cuestión puramente técnica a convertirse en un problema geopolítico.

China convirtió los imanes en otra pieza estratégica
China mantiene una posición dominante en la cadena mundial de tierras raras y durante 2025 endureció las restricciones a la exportación de varios de estos materiales e imanes. Para la industria india de vehículos eléctricos, muy dependiente de componentes importados, aquello puso de manifiesto una vulnerabilidad difícil de ignorar.
Simple Energy asegura haber alcanzado además un 95% de localización en su cadena de fabricación, de modo que desarrollar el motor dentro del país busca reducir tanto posibles interrupciones como la exposición a cambios políticos o comerciales.
El reto ahora es llevar esa tecnología a millones de scooters
Ahí es donde el Simple Wave resulta especialmente interesante. Eliminar materiales críticos de un deportivo eléctrico caro es tecnológicamente atractivo. Hacerlo en scooters destinados a venderse por cientos de miles o millones de unidades puede tener una repercusión industrial mucho mayor.
India es uno de los mayores mercados mundiales de vehículos de dos ruedas y necesita electrificarlos sin sustituir la dependencia del petróleo por otra dependencia de materias primas importadas.
Por eso el nuevo Simple Wave es algo más que otro scooter eléctrico familiar. Su llegada coincide con un intento de la industria india por dominar también lo que hay dentro del motor. Para abaratar la próxima generación de motos eléctricas no bastará con fabricar más baterías: también habrá que encontrar la manera de depender menos de los materiales que China controla.