Híbridos y Eléctricos

CONSORCIO DE SIETE INSTITUCIONES BRITÁNICAS

Reino Unido aspira a liderar el mercado de las baterías sólidas, el santo grial del coche eléctrico

Siete importantes instituciones británicas han formado un memorando de entendimiento para investigar y desarrollar la tecnología de las baterías sólidas, la que consideran el ‘santo grial’ por las ventajas que aporta a la movilidad eléctrica.

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La creación de un consorcio tiene como objetivo crear prototipos de baterías en estado sólido cuya producción pueda escalarse de manera industrial.

Siete empresas británicas han acordado trabajar en conjunto para la investigación y el desarrollo de prototipos reales de baterías en estado sólido. El objetivo es convertir a Reino Unido en el líder mundial de esta tecnología que es considerada por muchos el ‘santo grial’ de las baterías, por lo complicado que está resultando para la ciencia lograr que cumplan con las especificaciones que prometen lograr, y que supondría un antes y un después en la movilidad eléctrica.

Las siete empresas que forman parte del nuevo consorcio creado en Reino Unido son instituciones relacionadas con diferentes disciplinas, pertenecientes a toda la cadena de valor de las baterías. Entre ellas se distribuirán el trabajo y compartirá resultados.

Faraday Institute es una entidad independiente dedicada a la investigación de sistemas de almacenamiento de energía electroquímica. Su trabajo será actuar como coordinador entre la industria, el mundo académico y las comercializadoras. Britishvolt es un fabricante de baterías para vehículos eléctricos. Johnson Matthey es una empresa de diseño de maquinaria de fabricación de materiales para baterías. Pertenecen también al consorcio el UK Battery Industrialisation Centre, el Warwick Manufacturing Group (WMG), perteneciente a la Universidad de Warwick y la Universidad de Oxford.

El objetivo del grupo es desarrollar baterías de estado sólido aplicables a la industria automotriz. Su potencial para contener más carga por unidad de volumen que las baterías de iones de litio actuales podría aumentar de manera drástica la autonomía de los vehículos eléctricos.

El desarrollo de esta tecnología supondrá un cambio en las reglas del juego del mercado. El electrolito líquido por el que viajan los iones en el interior de una batería de litio es una amenaza para la seguridad de la batería e implica costes extra para evitar el peligro de que se inflame y arda. Su facilidad para disminuir de volumen a altas temperaturas puede provocar cortocircuitos lo que eleva el peligro de incendio. Remplazarlos por un electrolito orgánico sólido hará que las baterías sean más seguras y duraderasmás económicas, al eliminar los innecesarios sistemas de seguridad, y más capaces, al admitir mayor cantidad de material activo.

12/09/17

Las baterías de electrolito sólido serán más seguras y duraderas, más económicas y más capaces.

Mayor seguridad significa menor necesidad de sistemas electrónicos de monitorización en el interior de los paquetes de las baterías y en cada uno de los módulos. El resultado es que incluso las primeras generaciones de estas baterías pueden tener una densidad de energía igual o superior a la que ofrecen las baterías de litio convencionales.

Para 2030, Faraday Institute estima que las baterías de estado sólido alcanzarán una participación del 7 % en el mercado mundial de productos electrónicos de consumo y de un 4 % en el de las baterías para vehículos eléctricos. Para entonces, las ventas de baterías de estado sólido a los fabricantes de automóviles podrían alcanzar los 7.000 millones de euros, y su tendencia se mantendrá en sentido positivo durante la próxima década.

Si bien la primera generación de baterías en estado sólido ya es una realidad, todavía falta mucho camino por recorrer para que sea viable su fabricación masiva cumpliendo los objetivos de rendimiento y sobre todo de coste, para que pueda será adoptada en las aplicaciones de transporte, asegura David Greenwood, CEO de WMG.

El consorcio ya ha elaborado los primeros diseños para la construcción de una instalación de creación de prototipos para la que todavía está buscando fuentes de financiación. Esta línea piloto permitiría que la tecnología pase de los laboratorios universitarios en el Reino Unido a la industria, gracias a las técnicas de fabricación escalables que se desarrollarán.

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