Los autobuses eléctricos de hidrógeno, con 1.000 km de autonomía y repostaje en 10 minutos, recorrerán las carreteras de la Comunidad de Madrid

Bosch pondrá a prueba sus autobuses de hidrógeno, equipados con el nuevo sistema de pila de combustible FCPM C190, en la capital.

autobuses eléctricos de hidrógeno
Alsa operará el autobús eléctrico de hidrógeno.
31/07/2026 07:30
Actualizado a 31/07/2026 07:30
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La Comunidad de Madrid se convertirá en uno de los primeros escenarios europeos para probar una nueva generación de autobuses eléctricos de hidrógeno que forman parte del primer proyecto comercial de Bosch en el segmento. El vehículo elegido para las pruebas ha sido un autobús de la firma española Irizar equipado con el nuevo sistema de pila de combustible FCPM C190 desarrollado por la compañía alemana.

Durante varias semanas, el operador Alsa lo incorporará a distintas rutas de transporte en la Comunidad de Madrid con el objetivo de comprobar su fiabilidad, eficiencia y rendimiento en el día a día del transporte de viajeros. La compañía alemana considera que este ensayo supone un paso decisivo para demostrar el potencial del hidrógeno como alternativa de cero emisiones para el transporte pesado.

autobuses eléctricos de hidrógeno 1
Puede funcionar varias jornadas sin tener que repostar.

Útil donde los autobuses eléctricos se quedan cortos

Uno de los principales argumentos de esta tecnología es su combinación de gran autonomía y rapidez de repostaje. Frente a los autobuses eléctricos de batería, cuya recarga puede requerir varias horas o sistemas de carga rápida de elevada potencia, el vehículo de Bosch puede volver a estar operativo en unos diez minutos, una ventaja especialmente importante para operadores que realizan largas jornadas de servicio sin apenas interrupciones.

Además, la autonomía supera los 1.000 kilómetros, una cifra que permite cubrir varios turnos consecutivos sin necesidad de repostar y que abre la puerta a su utilización tanto en líneas interurbanas como en recorridos de larga distancia. Según Bosch, estas características convierten al hidrógeno en una solución especialmente interesante para vehículos comerciales pesados, donde el peso de las baterías y los tiempos de carga siguen siendo un importante desafío.

Thomas Pauer, miembro de la dirección del sector Bosch Mobility y presidente de Bosch Power Solutions, señala: “La pila de combustible es el complemento perfecto para los sistemas de propulsión eléctricos por batería, incluso en operaciones de autobuses”.

El corazón del sistema del autobús es el módulo de pila de combustible FCPM C190, una unidad compacta basada en una arquitectura de doble pila horizontal que desarrolla una potencia continua de 190 kW. La electricidad generada alimenta el motor eléctrico del autobús, mientras que el único subproducto de la reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno es vapor de agua, lo que elimina por completo las emisiones contaminantes durante la circulación.

Bosch destaca que buena parte de los componentes del sistema han sido desarrollados y fabricados por la propia compañía, desde el módulo de potencia hasta los sistemas electrónicos de control, lo que le permite acelerar la industrialización de esta tecnología y adaptarla a distintos tipos de vehículos comerciales.

La necesidad de tener autobuses más limpios

Es algo importante porque la compañía recuerda que la presión sobre el transporte público urbano no deja de aumentar debido a la obligación de reducir en un 90 % las emisiones de carbono de los nuevos autobuses urbanos antes de 2030. Ante este escenario, los operadores necesitan soluciones fiables y libres de emisiones que puedan mantener la operatividad de sus flotas sin comprometer la autonomía ni los tiempos de servicio.

“Las pilas de combustible son especialmente adecuadas para autobuses que recorren largas distancias a diario y rara vez tienen la oportunidad de recargar durante el trayecto. Con esta prueba, podemos demostrar claramente que la tecnología de pilas de combustible de Bosch está preparada para las exigencias de un despliegue a gran escala en el transporte de pasajeros”, explica Pauer.

La elección de Madrid para el proyecto tampoco es casual. Las condiciones de tráfico, las elevadas temperaturas durante buena parte del año y la intensidad del servicio permiten evaluar el comportamiento del sistema en un entorno especialmente exigente. Alsa recopilará durante las próximas semanas información sobre consumos, disponibilidad, mantenimiento y comportamiento operativo, datos que servirán para perfeccionar la tecnología antes de su despliegue comercial a gran escala.