El transporte de pasajeros por carretera sigue evolucionando en un contexto de presión regulatoria y transición energética. En ese escenario, el fabricante sueco Scania cuenta con un nuevo motor de combustión de 11 litros que busca redefinir el equilibrio entre eficiencia, prestaciones y coste operativo en autobuses y autocares.
El denominado “Super 11” se posiciona como una pieza intermedia dentro de la gama del fabricante, entre los tradicionales motores de 9 y 13 litros. Su objetivo no es solo ampliar la oferta, sino cubrir un espacio operativo clave: el de las rutas urbanas e interurbanas donde el consumo y la eficiencia determinan la rentabilidad.

Compatible con combustibles renovables
El motor está disponible en tres niveles de potencia, 350, 390 y 430 caballos, lo que le permite adaptarse a distintas aplicaciones e incluso sustituir en algunos casos al bloque de 13 litros, habitualmente reservado a usos más exigentes.
Uno de los elementos centrales del desarrollo es la reducción del consumo. Según datos del fabricante, el ahorro puede alcanzar hasta un 10 % respecto a generaciones anteriores en condiciones reales de operación, mientras que en comparación con el anterior motor de 9 litros la mejora se sitúa en torno al 7 %. Esta reducción tiene un impacto directo en los costes de explotación, especialmente en flotas que operan de forma intensiva.
La eficiencia se apoya en varias innovaciones técnicas. Entre ellas destaca el sistema de frenado variable de válvulas (VVB), que combina tecnologías de descompresión y variación del árbol de levas para generar una potencia de frenado de hasta 350 kW. Este sistema no solo mejora el control del vehículo, sino que en determinadas configuraciones puede sustituir al retardador tradicional, lo que reduce el peso del conjunto en unos 80 kilogramos.

El diseño del motor también responde a criterios de optimización estructural. Se trata de un bloque de cinco cilindros y 11 litros que comparte hasta un 85% de sus componentes con el motor de 13 litros, lo que facilita su mantenimiento y mejora la disponibilidad de piezas. Además, su menor peso, hasta 85 kg menos que el de mayor cilindrada, contribuye a aumentar la carga útil del vehículo.
Otro aspecto relevante es la mejora en la entrega de par a bajas revoluciones, lo que se traduce en una conducción más eficiente y una mayor durabilidad mecánica. A esto se suma la compatibilidad con combustibles renovables como el HVO y el biodiésel (FAME), lo que permite reducir la huella de carbono sin modificar la arquitectura del vehículo.
Más allá de los datos técnicos, el lanzamiento del Super 11 refleja una estrategia más amplia dentro del sector: optimizar los motores térmicos mientras avanza la electrificación. En el transporte pesado, la transición hacia sistemas 100 % eléctricos es más lenta debido a limitaciones de autonomía, infraestructura y coste. Por ello, soluciones como este motor actúan como tecnologías puente.

En este contexto, la mejora de la eficiencia térmica, que en este tipo de motores puede rondar el 50 %, y la reducción de emisiones mediante combustibles renovables acercan el rendimiento de los motores diésel a los estándares exigidos en la nueva movilidad. Además, su integración en cadenas cinemáticas avanzadas permite combinaciones futuras con sistemas híbridos, donde el motor de combustión actúa como apoyo o generador.
El resultado es un planteamiento en el que el sector avanza hacia una coexistencia de tecnologías. Motores como el Super 11 permiten reducir consumo y emisiones de forma inmediata, mientras se desarrollan soluciones eléctricas más maduras para el transporte de larga distancia.