El transporte de mercancías por carretera vive el inicio de su mayor transformación en décadas. Extremadura se ha convertido en el escenario idóneo para demostrar que los camiones eléctricos han dejado de ser proyectos de laboratorio. A través de ejes vertebradores como la Autovía del Suroeste (A-5) y la Autovía de la Plata (A-66), la región ya cuenta con la infraestructura necesaria para que los vehículos pesados de cero emisiones planifiquen rutas comerciales de largo recorrido con total fiabilidad.
El reto 'Conexión Iberia': 41 toneladas sobre el asfalto
La prueba definitiva de esta viabilidad ha llegado de la mano de Daimler Truck Iberia (Mercedes-Benz) con su iniciativa "Conexión Iberia”. Se trata de un exigente recorrido de 2.700 kilómetros entre España y Portugal diseñado para testar un camión eléctrico en condiciones de uso real. Durante su paso por Extremadura, el vehículo, con una masa cargada de 41 toneladas, completó cerca de 400 kilómetros demostrando que la tecnología actual responde con solvencia a las demandas de la orografía y el clima peninsular.

"El futuro es presente. Nuestra tecnología nos permite llegar a unas autonomías de más de 500 kilómetros, lo justo para que un conductor profesional utilice los descansos obligatorios para poder cargar", destaca Laura Rodríguez, gerente de movilidad eléctrica de Daimler Truck Iberia.
Frente al consumo medio de 30 litros de gasóleo cada 100 kilómetros de un camión diésel tradicional, el modelo eléctrico elimina por completo las emisiones contaminantes directas y reduce drásticamente la contaminación acústica, un factor clave para el bienestar en las áreas urbanas periféricas.
Tiempos de carga y logística inteligente
El éxito de la operación logística radica en la planificación y en una red de estaciones de recarga de alta potencia que no deja de expandirse. Durante el test en la región, el especialista y probador de la publicación Fenadismer en Carretera, Pedro García, detuvo el vehículo en una estación del operador Zunder en Mérida (Badajoz). Tras una parada de una hora y veinte minutos, la batería recuperó el 90% de su capacidad.
Desde ese punto de la capital extremeña, el camión cubrió los 350 kilómetros de distancia hasta Pinto (Madrid) en poco más de cuatro horas y sin paradas intermedias. Al llegar a su destino, el indicador aún conservaba un 19% de energía, equivalente a unos 105 kilómetros de autonomía adicional. Los expertos coinciden en que, para rutas repetitivas y transporte organizado, el sistema es plenamente operativo hoy en día.
El desafío económico: precio de compra frente a coste por kilómetro
A pesar de los avances técnicos, el sector del transporte pesado se muestra reticente debido a la barrera económica. Adquirir una cabeza tractora eléctrica supone una inversión que puede duplicar el precio de una convencional de gasoil. No obstante, los analistas recuerdan que el coste por kilómetro y los gastos de mantenimiento son sustancialmente menores en el ecosistema eléctrico.
Mientras que en países como Alemania los incentivos incluyen la exención de peajes en autovías, lo que ahorra entre 2.000 y 4.000 euros mensuales a las empresas, en España el ritmo de implantación dependerá de las ayudas institucionales y de la labor didáctica para demostrar que, aunque no sirva para todas las operaciones, la ruta eléctrica ya ha comenzado.