La electrificación del transporte pesado continúa enfrentándose al ‘gran obstáculo’, que es combinar una elevada autonomía con costes asumibles y una carga útil suficiente. Mientras las baterías siguen aumentando su capacidad, muchos fabricantes y proveedores vuelven a fijarse en los sistemas de autonomía extendida (EREV) como una solución intermedia para acelerar el abandono del diésel.
Uno de los últimos en apostar por esta tecnología ha sido MAHLE. El proveedor alemán aprovechará la próxima edición de la IAA Transportation para presentar un nuevo sistema de autonomía extendida diseñado específicamente para camiones eléctricos pesados. Su objetivo es permitir que las empresas de transporte den el salto al vehículo eléctrico sin renunciar a la flexibilidad que hoy ofrece un camión diésel.

Más de 800 km de autonomía con una batería más pequeña
El nuevo sistema combina un motor de combustión que actúa exclusivamente como generador de electricidad con un generador de alta tensión encargado de alimentar el sistema eléctrico del vehículo cuando la batería necesita energía. En ningún momento el motor térmico mueve directamente las ruedas, ya que la tracción sigue siendo completamente eléctrica.
Según los datos facilitados por MAHLE, un camión equipado con esta tecnología podrá superar los 800 km de autonomía. Aproximadamente 400 km procederán de la batería y otros 400 km adicionales del extensor de autonomía, una configuración que evita recurrir a enormes paquetes de baterías para cubrir largas distancias.
Otra de las ventajas es la reducción de peso. Al necesitar una batería de menor capacidad, el vehículo puede ahorrar alrededor de 600 kg frente a un camión eléctrico convencional con una autonomía equivalente, mejorando así la carga útil disponible para el transporte de mercancías.

El núcleo principal de este bloque es un generador de alto voltaje capaz de proporcionar una potencia continua de 110 kW (150 CV) o un pico de hasta 130 kW (176 CV). No obstante, como ya hemos mencionado, este motor no transmite esta potencia a las ruedas, sino que se limita a generar electricidad para alimentar a la batería eléctrica.
Pese a ser un sistema alimentado por gasolina, lo cierto es que gracias a su bajo rendimiento o exigencia en marcha, es capaz de eliminar el 80% de las emisiones de CO2 que sí firma un equipo diésel actual. “Queremos crecer con tecnologías de alto rendimiento y productos listos para la producción en serie para la electrificación”, afirma Arnd Franz, CEO de MAHLE.
Reducir costes y acelerar el abandono del diésel
MAHLE sostiene que esta solución puede disminuir el coste total de propiedad (TCO) durante toda la vida útil del vehículo, un aspecto especialmente importante para las empresas de transporte. Además, considera que los camiones eléctricos con autonomía extendida pueden contribuir al cumplimiento de los objetivos europeos de reducción de emisiones de CO2 sin obligar a depender exclusivamente de una infraestructura de recarga que todavía está en desarrollo para el transporte pesado.

El corazón del sistema es un generador de alta tensión que suministra energía al camión incluso en recorridos exigentes y con plena carga. "Nuestro extensor de autonomía es un inteligente 'generador de emergencia' que entra en funcionamiento en el momento adecuado y aumenta decisivamente la autonomía", explicó Marco Warth, responsable de Investigación y Desarrollo Avanzado de MAHLE.
Junto a este sistema, la compañía también mostrará un nuevo motor eléctrico MCT destinado a ejes motrices de vehículos industriales pesados que prescinde de imanes permanentes y, por tanto, de tierras raras. Con estas tecnologías, MAHLE pretende reforzar su posición en el mercado europeo de vehículos comerciales electrificados y ampliar su presencia entre los fabricantes chinos, en un momento en el que la industria busca alternativas para acelerar la descarbonización del transporte de mercancías.