8 horas de torturas: la batería de BYD se somete a taladros, martillos y sierras con un resultado increíble

La seguridad e integridad de las baterías suele ser un problema que preocupa a muchos usuarios de un coche eléctrico. Han evolucionado hasta el punto de hacerlas casi indestructibles.

Una prueba sin miramientos. BYD ha demostrado la seguridad de sus baterías.
Una prueba sin miramientos. BYD ha demostrado la seguridad de sus baterías.
23/05/2026 10:00
Actualizado a 23/05/2026 10:00

Son muchas las dudas que rodean al coche eléctrico para aquellos que todavía no están decididos o son reacios a dar el salto. Autonomía, precio, carga y seguridad son los temas más controvertidos. La industria y la evolución técnica se están encargando de anular cada duda del camino. El debate sobre la seguridad de las baterías de los coches eléctricos ha subido de tono en China tras una retransmisión en directo que ha dejado a la comunidad automotriz sin palabras. Un equipo de creadores de contenido ha decidido comprobar la resistencia mecánica de la segunda generación de la batería Blade de BYD mediante un desmontaje extremadamente agresivo.

Durante una jornada que se prolongó hasta las ocho horas, la pila de litio-ferrofosfato fue sometida a un castigo físico severo utilizando herramientas industriales de alta intensidad. Lejos de ser un análisis delicado, la sesión se convirtió en una demostración extrema de resistencia estructural que ha generado intensas discusiones sobre los límites mecánicos de estas plataformas de energía. A pesar de los considerables daños sufridos la batería en ningún momento se ha calentado, explotado o incendiado.

El desafío mecánico del desmontaje violento

Prueba Resistencia Batería BYD
Algunos comentarios han criticado la falta de medidas de seguridad.

Los operadores de la emisión en directo emplearon un arsenal de herramientas pesadas que incluía amoladoras angulares, palancas de fuerza, sierras eléctricas y martillos con el objetivo de perforar y abrir el paquete de baterías. El proceso fue calificado en las redes sociales como un desmontaje violento debido a la fuerza bruta aplicada sobre el armazón exterior. Según los responsables de la prueba, se necesitaron aproximadamente ocho horas de trabajo continuo para conseguir acceder a las celdas individuales de la batería.

A pesar de los repetidos impactos, la deformación de la carcasa y los múltiples intentos de corte con la amoladora, los espectadores confirmaron que no se produjo humo visible ni rastro de fuego en ningún momento. El análisis técnico posterior se centró en la rigidez estructural del conjunto, destacando aspectos clave de la ingeniería de BYD como los métodos de sellado hermético del bloque, la composición de los materiales térmicos internos y el refuerzo estructural que protege los componentes esenciales.

Polémica por la seguridad y su aplicación en la calle

Desmontaje Batería BYD
8 horas de intenso trabajo para llegar a las celdas.

La retransmisión no estuvo exenta de polémica en el sector automotriz. Diversos analistas criticaron la falta de protocolos de seguridad profesionales durante la emisión, remarcando la ausencia visible de equipos de extinción de incendios o de vestimenta de protección aislante para los operarios. Los técnicos que realizaron la apertura solo pudieron señalar fallos menores de acabado superficial, como una aplicación ligeramente irregular del adhesivo de unión, confirmando que la integridad del núcleo se mantuvo intacta tras el maltrato físico.

La segunda generación de baterías LFP (Blade Battery 2.0) de BYD ha demostrado no solo un gran rendimiento en circulación, también una sorprendente seguridad ante cualquier tipo de desencuentro. La batería es la piedra angular de esta nueva etapa de BYD. Junto con sus nuevos sistemas de carga ultrarrápida (Flash Charging), los de Shenzhen esperan desnivelar el mercado eléctrico a su favor. Cada vez son más los modelos de última generación que implementan la nueva hornada de baterías. En China ya son más de 5.000 las estaciones de carga ultrarrápida instaladas. BYD espera que sean al menos 3.000 las operativas en Europa en los próximos meses. Tal ha sido la buena acogida que BYD ha reconocido tener problemas para suministrar el alto flujo de pedidos recibido.

Fuente: Weibo