Sube el precio y se complica el suministro de gasolina: el Director de la Agencia internacional de la Energía advierte de que “Europa se está quedando sin combustible”

Fatih Birol insiste en que el conflicto armado en Oriente Próximo puede tener consecuencias desastrosas para los mercados europeos.

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La situación del combustible puede ir a peor.
22/05/2026 15:00
Actualizado a 22/05/2026 15:00

La escalada del precio de los carburantes y las crecientes tensiones sobre el suministro energético mundial han encendido todas las alarmas en Europa y no parece que vayan a pasar pronto. El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha advertido de que el continente podría enfrentarse en pocas semanas a problemas reales de abastecimiento si continúa el bloqueo energético derivado del conflicto en Oriente Próximo y las dificultades logísticas asociadas al estrecho de Ormuz.

Birol lleva tiempo advirtiendo sobre ello, pero ha endurecido notablemente su discurso en los últimos días, hasta el punto de asegurar que Europa se encuentra en una situación crítica. “Nos quedan quizás seis semanas de combustible para aviones”, señaló, añadiendo también que “si no podemos abrir el estrecho de Ormuz... pronto oiremos la noticia de que algunos vuelos entre ciudades podrían cancelarse por falta de combustible”. Su advertencia no hace si no echar más leña al fuego en un momento especialmente delicado para el mercado energético internacional.

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La escasez de combustible puede llegar a ser insostenible.

Todo el mundo se verá afectado

Pero el máximo responsable de la agencia energética internacional considera que el problema va mucho más allá del sector aéreo y que también puede afectar directamente al bolsillo de millones de ciudadanos europeos: “Las consecuencias serán un aumento de los precios de la gasolina, del gas y de la electricidad”, lo que considera que podría acabar derivando en “la mayor crisis energética a la que nos hemos enfrentado jamás”.

Según ha comentado el dirigente de la AIE, el impacto del cierre parcial del tránsito energético por Ormuz está alterando el flujo habitual de petróleo, gas y productos refinados hacia Europa. El continente depende en gran medida de estas importaciones y el riesgo de desabastecimiento aumenta conforme disminuyen las reservas. “Estamos en una situación crítica, y esto tendrá graves consecuencias para la economía mundial. Cuanto más se prolongue, peor será para el crecimiento económico y la inflación en todo el mundo”, ha advertido.

Birol también recalca que la crisis puede derivar en una desaceleración económica global y afectar especialmente a las economías más vulnerables: “Muchos líderes gubernamentales me dicen que si el estrecho de Ormuz no se abre hasta finales de mayo, muchos países, empezando por las economías más débiles, se enfrentarán a enormes desafíos, que irán desde cifras de inflación elevadas hasta un crecimiento cercano a la desaceleración o incluso a la recesión en algunos casos”.

Una crisis energética internacional

Pero, aunque afecte más a dichas naciones, insiste en que ningún país quedará completamente al margen de esta crisis energética internacional: “Algunos países pueden ser más ricos que otros. Algunos países pueden tener más energía que otros, pero ningún país, absolutamente ningún país, es inmune a esta crisis”.

La situación preocupa especialmente en Europa por la dependencia energética exterior y por el fuerte consumo de combustibles refinados que hay en los sectores del transporte y la industria. Varias aerolíneas ya han comenzado a ajustar operaciones ante el encarecimiento del queroseno y el temor a posibles restricciones futuras. La propia AIE reconoce que las reservas europeas de combustible para aviación podrían caer a mínimos históricos si no se normaliza pronto el tráfico energético internacional.

Birol también deja claro que uno de los problemas colaterales son los daños que están sufriendo infraestructuras energéticas estratégicas en Oriente Próximo: “Más de 80 activos en la región han resultado dañados. Y de estos 80, más de un tercio están gravemente o muy gravemente dañados”, señala, y lo que agrava la situación es que su recuperación no será inmediata: “Nos llevará poco a poco, hasta dos años, volver a la situación anterior a la guerra”.