La rebaja del IVA de los carburantes del 21% al 10%, aprobada por el Gobierno como medida urgente para aliviar el impacto de la crisis energética, ha sido recibida con los brazos abiertos por los conductores, pero algo que a priori debería ser bueno también ha tenido su aspecto negativo: un número considerable de gasolineras ha aprovechado el cambio fiscal para incrementar sus márgenes de beneficios, eliminando parte del ahorro de sus clientes.
Según un análisis de FACUA-Consumidores en Acción sobre 9.255 estaciones de servicio, una de cada cuatro ha subido los precios antes de impuestos o ha evitado aplicar la bajada, reduciendo así el beneficio real para los conductores.

Combustibles no más baratos, si no incluso más caros
El estudio, elaborado a partir de los datos comunicados por las propias gasolineras al Ministerio para la Transición Ecológica, muestra que 2.337 estaciones incrementaron el precio del gasóleo coincidiendo con la entrada en vigor de la rebaja fiscal. En el caso de la gasolina, fueron 1.837 las que aplicaron subidas encubiertas. Esto implica que entorno al 25 % del total no trasladó correctamente la reducción del IVA, sino que la compensó con aumentos en el precio base del combustible, aumentando su beneficio en detrimento de los usuarios.
El comportamiento de algunas estaciones fue aún más llamativo, porque FACUA ha detectado que en 175 gasolineras el precio del gasóleo no varió en absoluto tras la bajada de impuestos, lo que en la práctica significa que se quedaron por completo con el beneficio fiscal. Además, 54 estaciones llegaron incluso a vender el combustible a un precio superior al del día anterior, pese a la reducción del IVA. En gasolina, la situación fue similar: 177 estaciones mantuvieron precios y otras 40 los incrementaron directamente.
Estas malas prácticas se reflejan claramente en el precio medio. Según el análisis, el gasóleo bajó 16,1 céntimos por litro el día en que entró en vigor la medida, cuando debería haberlo hecho en 17,8 céntimos si la rebaja fiscal se hubiera aplicado íntegramente.
Desde FACUA, su portavoz Rubén Sánchez ha sido especialmente contundente al valorar estos datos, que calificó de “escandalosos”. Además, en RTVE denunció que muchas empresas han utilizado la medida para aumentar sus beneficios: “se han reído del Gobierno para ganar dinero, algunas para quedárselo todo y otras menos descaradas lo subirán poco a poco hasta que el precio del gasóleo alcance de media los dos euros del sábado”.
La organización también advierte de que este fenómeno no es puntual, sino que podría intensificarse en los próximos días. En este sentido, Sánchez augura que las gasolineras “van a absorber por completo la bajada del IVA”, en lo que describe como una estrategia progresiva de subida de precios antes de impuestos. FACUA incluso habla de una “operación de maquillaje fiscal”, alertando de que el efecto de la rebaja impositiva podría desaparecer completamente en poco tiempo.
Una medida mal diseñada
El problema de fondo, según la asociación, está en el diseño de la medida. Aunque la bajada del IVA reduce el coste fiscal, no establece ningún límite sobre los precios finales ni sobre los márgenes empresariales. Esto permite que las gasolineras ajusten sus tarifas libremente y, en la práctica, que se queden con parte o con todo el beneficio fiscal. En palabras de FACUA, el Ejecutivo "se ha limitado a aprobar rebajas de impuestos con las que se permitirá a las empresas que continúen inflando sus beneficios, como ocurre especialmente con los combustibles desde comienzos de marzo”.
Para evitarlo, la organización reclama la intervención directa del mercado mediante la fijación de precios máximos, lo que considera que es la única forma de garantizar que medidas como la rebaja del IVA se traduzcan realmente en un ahorro para los consumidores.
