Stellantis ha anunciado de forma oficial la firma de un acuerdo para deshacerse de la totalidad de su participación en el negocio de coche compartido de Free2move. El comprador es Mutares SE & Co. KGaA, un grupo inversor especializado con sede en Múnich. Con este movimiento, la multinacional dirigida por Carlos Tavares materializa su salida de la gestión directa del negocio de carsharing para reasignar recursos hacia otras actividades industriales.
Esta operación de desinversión abarca la totalidad del capital social que Stellantis tiene en Free2move, un servicio con presencia en 14 ciudades de Europa y Estados Unidos. La operación queda pendiente de los trámites habituales en este tipo de acuerdos corporativos, como la consulta previa a los órganos de representación de los trabajadores y la aprobación por parte de los organismos reguladores correspondientes. Se prevé que el traspaso definitivo se complete antes de final de año.

Una decisión estratégica dentro del plan para 2030
La venta de la división de coche compartido responde a las directrices fijadas en la hoja de ruta estratégica del consorcio, denominada FaSTLAne 2030. Mediante este plan, el grupo busca aplicar una disciplina estricta en la asignación de capital, priorizando regiones, marcas y tecnologías que aporten retornos económicos sólidos y predecibles a largo plazo.
Virgilio Cerutti, responsable de Desarrollo de Negocio y Alianzas en Stellantis, ha señalado que al afinar el foco en las actividades centrales se refuerza la capacidad del grupo para mantener un rendimiento sostenible. En un entorno marcado por la transición hacia el vehículo eléctrico y una competencia cada vez más dura, el consorcio ha decidido desvincularse de la gestión operativa de flotas urbanas compartidas.

¿Qué futuro le espera ahora a Free2move?
Tras la formalización de la venta, Free2move pasará a operar como plataforma independiente dentro de la cartera de inversiones de Mutares. El fondo alemán asume el reto de dinamizar el modelo operativo del servicio en un mercado cada vez más complejo. Entre sus primeros planes figura una reordenación de la gestión de la flota, la aceleración en el proceso de electrificación de los vehículos y mayor atención a las necesidades específicas de movilidad en los núcleos urbanos donde presta servicio.
La nueva estructura directiva buscará aprovechar una mayor flexibilidad operativa y agilidad financiera para consolidar el negocio. Por su parte, desde Stellantis se ha remarcado el compromiso de colaborar con todas las partes implicadas para garantizar la transición. “Nos comprometemos a trabajar en estrecha colaboración con todas las partes interesadas para respaldar un proceso fluido para clientes, socios y empleados”, ha apuntado Cerutti.

Cambio de paradigma en los servicios de movilidad de los fabricantes
El movimiento de Stellantis confirma una tendencia dentro de la industria del automóvil. Durante la última década, muchos constructores crearon o adquirieron plataformas de movilidad urbana con el objetivo de convertirse en proveedores integrales de servicios. Sin embargo, la alta intensidad de capital que requiere mantener flotas operativas en las grandes ciudades, sumada a los estrechos márgenes de beneficio del sector del carsharing, ha llevado a muchos de estos grupos a reconsiderar su presencia en este negocio.
Con la salida de Stellantis del accionariado de Free2move, el sector constata cómo los grandes fabricantes prefieren externalizar la gestión de las flotas compartidas a fondos de inversión y operadores especializados. De este modo, las marcas pueden seguir suministrando sus vehículos eléctricos e híbridos a estas plataformas sin asumir los costes de estructura y los riesgos operativos asociados a la gestión del servicio día a día.