Tesla vuelve a estar bajo presión por las cifras con las que defiende la seguridad de su Full Self-Driving. La compañía asegura que sus coches circulando con el sistema FSD activo pueden ser hasta diez veces más seguros que un conductor humano, pero una investigación de Reuters cuestiona tanto esa comparación como el estado real de la tecnología a día de hoy.
El informe se apoya en testimonios de antiguos empleados que entrenaron el sistema y en el análisis de expertos en seguridad vial, que no es poca cosa. La principal conclusión del estudio revela que Tesla estaría utilizando datos difíciles de comparar entre sí, mientras su software seguiría mostrando problemas bastante relevantes en situaciones críticas que resultan esenciales para hablar de conducción autónoma segura.

Antiguos empleados señalan fallos en maniobras básicas
Reuters entrevistó a antiguos trabajadores de Tesla encargados de revisar vídeos grabados por vehículos con FSD. Su trabajo consistía en etiquetar escenas, detectar errores y ayudar a entrenar la inteligencia artificial que gestiona el sistema de conducción asistida, así que conocen de primera mano cómo funciona el sistema con un alto nivel de profundidad.
Según estos testimonios, el software habría seguido teniendo dificultades recientes para actuar correctamente ante vehículos de emergencia, autobuses escolares, zonas de obras, peatones, motoristas y animales en la carretera. Algunos exempleados aseguran haber visto vídeos de Teslas impactando contra perros, gatos o ciervos sin frenar antes del golpe.
El medio también recoge casos de casi atropellos, errores de detección en pasos de peatones y situaciones en las que el conductor tuvo que intervenir en el último momento para evitar un mal mayor. De hecho, la propia Reuters aclara que no revisó directamente esos vídeos, por lo que la información procede de las descripciones aportadas por los antiguos empleados.
La comparación de seguridad de la que presume Tesla no se corresponde con la realidad
Con todo esto sobre la mesa, hay que añadir que el punto más delicado está en las estadísticas. Tesla ha defendido que sus coches con FSD o Autopilot recorren mucha más distancia entre accidentes que el vehículo medio en Estados Unidos, pero los expertos consultados por Reuters consideran que la metodología favorece a la compañía.

Uno de los problemas es que Tesla compara accidentes propios con despliegue de airbag con datos federales más amplios que incluyen siniestros en los que un vehículo tuvo que ser retirado por una grúa, aunque no necesariamente fueran tan graves. Una comparación más homogénea, citada por Reuters a partir del análisis de Marco Benedetti, de la Universidad de Michigan, reduciría de forma notable la supuesta ventaja.
Además, Tesla compara vehículos relativamente nuevos, con una edad media de 4,1 años, con el parque móvil general de Estados Unidos, cuya media ronda los 12,8 años. Los investigadores señalan que esto también distorsiona el resultado ya que los coches modernos suelen incorporar más sistemas de seguridad, por lo que son muchos los factores que se van sumando a la hora de que los datos aportados por Tesla no sean 100% fiables.
El FSD sigue necesitando supervisión humana
Aunque el nombre Full Self-Driving puede sugerir conducción autónoma, Tesla mantiene en su propia documentación que el sistema requiere supervisión activa del conductor y no convierte al coche en autónomo. Ese matiz es clave, porque la comparación no enfrenta a un robotaxi sin conductor contra un humano, sino a un conductor que utiliza una ayuda avanzada y puede intervenir cuando lo considera necesario.
Reuters también apunta a que las demostraciones públicas de Tesla habrían requerido una preparación más intensa de lo que suele sugerir Elon Musk. Antiguos empleados aseguran que, antes de eventos como la presentación del Cybercab o el lanzamiento de robotaxis en Austin, se trabajó durante semanas o meses en rutas concretas, grabando zonas específicas y etiquetando señales, semáforos, bordillos o puntos de recogida.
Ese trabajo previo choca directamente con el discurso de Tesla sobre una tecnología capaz de escalar rápidamente sin mapas locales detallados. Según Reuters, casi un año después del lanzamiento en Austin, el servicio seguiría limitado a una zona concreta, con una flota reducida y presencia de monitores humanos en algunos vehículos, todo ello con el objetivo de reducir al máximo los posibles errores del sistema.
La investigación deja a Tesla en una posición incómoda: el FSD puede ser una tecnología avanzada de asistencia a la conducción, pero las cifras usadas para presentarlo como mucho más seguro que un conductor humano no convencen a los expertos consultados. Mientras la compañía no publique datos más completos y comparables, la promesa de una conducción autónoma segura a gran escala seguirá estando bajo revisión.