Hace ya tiempo que Hyundai decidió liberarse de la dependencia energética de China. Los coreanos han hecho de sus gamas electrificadas una auténtica referencia a escala global, aunque no ha sido ni está siendo un trabajo sencillo. Estados Unidos representa una parte importante de los beneficios del Grupo Hyundai (KIA y Hyundai), pero las normativas locales obligan a las marcas a fabricar en el país si estas quieren aprovecharse de todas las ventajas y beneficios fiscales posibles. Hyundai completa ahora un paso que será de gran ayuda para consolidar su estrategia americana.
Tras completar las fases iniciales de construcción y validación técnica, Hyundai Motor Group y la firma especializada SK On han comenzado las operaciones activas en su nueva planta de baterías ubicada en el condado de Bartow, dentro del estado de Georgia. Se trata de un complejo industrial que ha requerido una inversión conjunta de 5.000 millones de dólares y que entra en servicio con el objetivo de blindar el suministro de celdas a escala local. De esta forma, Hyundai espera que toda su gama eléctrica local se aproveche de las subvenciones y ayudas posibles, volviéndose más competitiva a nivel de precio.
Capacidad industrial de 35 GWh para alimentar la gama eléctrica

Anunciada formalmente a finales del año 2022 y estructurada como una sociedad conjunta al 50% con sus socios de SK On en abril de 2023, la fábrica arranca ahora su producción comercial con un leve margen respecto a los planes originales. Sin embargo, su entrada en funcionamiento marca el inicio del escalado progresivo para alcanzar su máximo potencial operativo. El complejo de Bartow se ha diseñado para alcanzar una capacidad de producción anual de 35 gigavatios-hora (GWh) en su fase de pleno rendimiento.
Traducido a volumen de vehículos sobre la cadena de montaje, este volumen de energía equivale a la cantidad necesaria para dotar de paquetes de baterías a unos 300.000 vehículos eléctricos cada doce meses. Toda esta producción de celdas se destina de forma prioritaria a las plantas de ensamblaje del grupo, comenzando por el complejo Metaplant America (HMGMA), un mega proyecto de 12.600 millones de dólares calificado como el mayor desarrollo económico en la historia de Georgia. Las celdas fabricadas en las nuevas instalaciones alimentarán las líneas de montaje donde se producen modelos de las marcas Hyundai, Kia y Genesis.
Del SUV de tres filas IONIQ 9 al superventas IONIQ 5

En lo relativo a la aplicación directa en los vehículos de producción, el primer receptor oficial de los paquetes de baterías salidos de la planta de Bartow es el Hyundai IONIQ 9. El coche eléctrico más grande de la casa, con tres filas de asientos, requiere muchas celdas para cubrir las necesidades de su inmensa batería de 110,3 kWh de capacidad bruta. El SUV más familiar de la casa no será el único beneficiario de la puesta en marcha de la fábrica.
De forma paralela, el suministro también cubrirá las necesidades del Hyundai IONIQ 5, modelo que ya se ensambla en el complejo HMGMA. El crossover se ha posicionado como el tercer vehículo eléctrico más vendido en Estados Unidos, situándose únicamente por detrás de los Model Y y Model 3 de Tesla. La producción local de sus baterías permite ajustar costes y mantener tarifas competitivas, como los 35.000 dólares de precio base registrados para el modelo 2026.
Consolidación de la cadena de suministro en Norteamérica
Hasta la entrada en funcionamiento de este centro en el condado de Bartow, las necesidades energéticas de los coches eléctricos montados en la fábrica de Georgia se cubrían mediante envíos de celdas procedentes de otra planta que la firma SK On opera en la localidad de Commerce. La llegada de la nueva instalación elimina esta dependencia logística secundaria y unifica los procesos de ensamblaje. La dirección del proyecto ha confirmado que los trabajos actuales se centran en ajustar los estándares de calidad y seguridad para garantizar una transición fluida a medida que se incrementa la cadencia de producción. Con este paso, la firma busca recortar distancias comerciales con Chevrolet en la carrera por el segundo puesto del mercado eléctrico estadounidense.