El nuevo Plan Auto+ nace con una promesa clara: acelerar la compra de coches eléctricos y electrificados en España. Pero también con una duda incómoda: si el dinero público debe servir solo para vender más coches con enchufe o, además, para reforzar las fábricas españolas. Transport & Environment defiende que el programa debe ir más allá del “Made in Europe” y asegurar también el “Made by Spain”.
400 millones para activar el mercado
El Plan Auto+, aprobado por el Consejo de Ministros, cuenta con 400 millones de euros y sustituye al Plan Moves III como principal herramienta de ayudas a la compra de vehículos electrificados. El programa tiene carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026 y reserva las mayores cuantías para los vehículos 100% eléctricos, asequibles y fabricados en Europa.

T&E valora positivamente ese diseño, porque introduce criterios industriales y no se limita a incentivar cualquier coche con enchufe. Sin embargo, la organización considera que España debe afinar más el tiro: las ayudas deberían impulsar de forma prioritaria los modelos eléctricos fabricados en plantas nacionales o europeas que generen empleo, inversión y valor añadido local.
La cuestión de fondo es sencilla. Si España financia la demanda, también debería proteger su capacidad de fabricar los coches del futuro.
El riesgo de subvencionar la dependencia exterior
La organización advierte de que, si se repite el patrón de matriculaciones de 2025, una parte importante de los fondos destinados a eléctricos puros podría acabar beneficiando a modelos producidos fuera de la Unión Europea.

Ese riesgo llega en un momento especialmente delicado para la industria española. El país quiere consolidarse como polo europeo del coche eléctrico, pero todavía necesita más modelos asequibles fabricados en sus plantas. La llegada de nuevos eléctricos pequeños a fábricas españolas puede reducir ese problema, pero no lo elimina de inmediato.
Para T&E, el origen de fabricación debe funcionar como una palanca industrial, no como un detalle secundario.
El otro debate: los híbridos enchufables
La segunda advertencia afecta a los PHEV. España alcanzó entre enero y mayo una cuota del 21,4% de vehículos electrificados, pero con una composición desigual: el 9,4% fueron eléctricos puros y el 12% híbridos enchufables.

Ese reparto preocupa a T&E. La organización recuerda que los eléctricos de batería siguen 10,6 puntos por debajo de la media europea, situada en el 20%, y teme que entre una cuarta parte y un tercio del presupuesto del Plan Auto+ acabe en híbridos enchufables.
El problema, según su análisis, es que muchos ´híbridos enchufables (PHEV) no se utilizan en modo eléctrico tanto como prometen sobre el papel. Por eso pueden mantener la dependencia del combustible y emitir bastante más CO₂ en uso real que un eléctrico puro.
Una ayuda necesaria, pero no infinita
T&E también avisa de que el presupuesto puede quedarse corto. Al ser retroactivo desde enero, más de la mitad de los 400 millones podría estar ya comprometida por compras realizadas en la primera parte del año, lo que dejaría menos margen para sostener el mercado durante los próximos meses.
El Plan Auto+ puede ser una herramienta importante para acercar España al objetivo de 5,5 millones de vehículos eléctricos en 2030. Pero su impacto dependerá de cómo se reparta el dinero. Hablamos de unos incentivos de hasta 4.500 euros para coches de particulares, y de 1.100 euros para las moto eléctricas, en las mismas condiciones.
La clave ya no es solo ayudar a comprar coches eléctricos. Es decidir si esas ayudas sirven para transformar la industria española o para alimentar una dependencia que Europa intenta reducir.