Bernie Moreno, senador estadounidense, no se corta: llama “cáncer” a los coches chinos y busca apoyo para “la quimioterapia”

El senador, Bernie Moreno, ha hecho unas reciente declaraciones donde ha llamado “cáncer” a los coches chinos, buscando así su prohibición total con el apoyo de otros países.

Bernie Moreno pide apoyo a otros países para vetar al coche chino.
Bernie Moreno pide apoyo a otros países para vetar al coche chino.
07/04/2026 07:00
Actualizado a 07/04/2026 07:00

La tensión entre Estados Unidos y la industria automovilística china ha dado un paso más. Un influyente senador ha lanzado una propuesta que podría cambiar por completo el mercado global del automóvil, utilizando además un lenguaje extremadamente duro que ya está generando reacciones en todo el mundo.

El protagonista de este ‘encontronazo’ ha sido Bernie Moreno, senador republicano, que ha anunciado una nueva ley para endurecer todavía más el veto a los coches chinos. Su objetivo no es solo limitar su presencia, sino eliminar cualquier posibilidad de que estos vehículos lleguen al mercado estadounidense, ya sea de forma directa o indirecta, aunque también busca apoyo en otras regiones del mundo.

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Estados Unidos ha vetado aún más la llegada de coches y marcas chinas al país.

Buscar el veto total a los coches chinos

La propuesta va mucho más allá de las restricciones actuales. Estados Unidos ya prohíbe la venta de coches chinos, desde hace tiempo, alegando motivos de seguridad nacional. El motivo que ponen para ello no es otro que el riesgo de recopilación de datos a través de los sistemas conectados. Sin embargo, la nueva legislación pretende cerrar cualquier resquicio. Esto afectaría no solo a vehículos completos, sino también a software, componentes e incluso alianzas con fabricantes occidentales.

Pero lo que realmente ha encendido el debate ha sido el tono empleado. Moreno llegó a calificar a los coches chinos como “un cáncer” para la industria, asegurando que su intención es “evitar que entren en el mercado” y pidiendo a otros países que adopten medidas similares. Este paralelismo, poco habitual en el discurso político sobre automoción, refleja hasta qué punto la cuestión podría haber pasado de ser económica a estratégica.

En su intervención, captada por Reuters, el senador apuntó directamente a marcas como Huawei, en términos de infraestructuras de comunicación. “No vamos a permitir que los fabricantes de automóviles chinos entren en este mercado. Vamos a impedir que el cáncer entre en nuestro mercado, y vamos a necesitar que los demás países hagan quimioterapia. Espero que Latinoamérica, México, Canadá y Europa adopten nuestros mismos estándares ahora”.

Las negociaciones con China se endurecen

Y es que el plan no se limita a Estados Unidos. El senador ha instado directamente a Europa, Canadá, México y América Latina a seguir el mismo camino, en lo que sería un movimiento coordinado sin precedentes contra la expansión global de las marcas chinas. La idea es clara, pues busca frenar su crecimiento antes de que se consoliden como líderes en mercados clave.

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Estas críticas llegan justo cuando el coche eléctrico chino está viviendo un gran auge internacional.

Este posicionamiento cuenta con un respaldo importante dentro de la industria estadounidense. Fabricantes y asociaciones del sector llevan tiempo presionando para mantener, e incluso endurecer, las barreras de acceso, argumentando que los coches chinos no solo suponen una amenaza comercial, sino también tecnológica. En paralelo, algunos políticos advierten de que permitir su entrada podría provocar una pérdida masiva de empleos y un riesgo difícil de revertir.

Sin embargo, no todos comparten esta visión. Desde China, las autoridades han respondido acusando a Estados Unidos de proteccionismo y de incumplir con el ley de competencia global. Todo esto llega justo antes de importantes reuniones diplomáticas entre ambas potencias, lo que añade aún más incertidumbre al futuro del sector.

Mientras tanto, el resto del mundo observa con atención. En mercados como Europa o América Latina, donde los coches chinos están ganando terreno gracias a su tecnología y precios competitivos, una decisión de este calibre podría redefinir completamente el equilibrio del sector. 

La gran pregunta ahora es si esta ofensiva se quedará en el ámbito político o si realmente marcará el inicio de una nueva era en la industria del automóvil. Porque, si algo está claro, es que la batalla por el coche del futuro ya no se libra solo en los concesionarios, sino también en los despachos.