El CEO de Volkswagen advierte: su nueva plataforma permitirá igualar el precio de los coches eléctricos y de los de gasolina

Oliver Blume explica que la nueva plataforma SSP reducirá un 80 % el coste del software en comparación con la arquitectura actual.

Volkswagen
Los nuevos eléctricos de la marca se equipararán a los modelos de combustión.
09/06/2026 11:30
Actualizado a 09/06/2026 11:30

Para que los coches eléctricos se democraticen y puedan desbancar a los modelos de combustión son necesarios varios factores, pero el principal es que su precio sea más parejo o incluso inferior a lo que cuestan los automóviles de gasolina o diésel. Por el momento es algo que no ha sucedido, pero está a la vuelta de la esquina, según el CEO de Volkswagen Oliver Blume.

Durante el inicio de la producción de los Cupra Raval y Volkswagen Polo en la planta de Martorell, el ejecutivo que los vehículos que usen la plataforma SSP no serán más caros de producir que los de gasolina.

Cupra Raval
El Grupo Volkswagen están lanzando una nueva hornada de eléctricos asequibles.

Baterías y software

“El factor principal es la batería y ahora estamos cambiando de baterías NMC (níquel, manganeso y cobalto) a baterías LFP (fosfato de iones de litio). Este es uno de los factores que contribuyen a la reducción de costes”, comenta, añadiendo que en su caso también es el software lo que contribuirá a abaratar costes: “Con una nueva estrategia de software, podemos reducir el coste del software en un 80 % en comparación con la arquitectura actual”.

“Cuando alcancemos la paridad, contaremos con una nueva plataforma, llamada SSP, que incluirá una nueva arquitectura de software y también nuevas generaciones de baterías”, explica.

Esto no significa que sus coches vayan a perder calidad, si no que se adaptará la plataforma a cada tipo de modelo y segmento: “Tenemos diferentes niveles del SSP, ¿verdad? Por ejemplo, el software, la arquitectura zonal donde tenemos un ordenador central y un ordenador zonal para la primera generación [del Grupo VW que utilizará la computación zonal], donde comenzaremos con el llamado ID. Every1 en 2027”.

De esta manera, la complejidad de la arquitectura variará en función del segmento y del precio del vehículo en cuestión: “Cuando pasamos a generaciones superiores, como el Q7 e-tron de Audi, o el Scout [en Estados Unidos], o más adelante Porsche, se pueden añadir ordenadores zonales”. De esta manera, se “implementará mucha más funcionalidad que en el ID.1, que solo cuenta con un ordenador zonal”.

Una gama simplificada para ahorrar costes

Aunque la plataforma eléctrica será una de las claves para reducir costes en sus modelos de cero emisiones, todo el Grupo Volkswagen está siguiendo una estrategia de simplificación de gama con el mismo objetivo.

Blume considera que tener demasiadas opciones es algo costoso y que no tiene sentido, y pone un ejemplo claro en el caso de Audi: “Teníamos 150 volantes, y decidimos quedarnos con cinco. Al cliente, al final, no le importa porque un volante es un volante, y aunque tenemos muchísimas opciones, tenemos oportunidades para reducir la cantidad”.

ID. Polo
El Volkswagen ID. Polo es otro de los eléctricos baratos del grupo.

El problema es que el grupo está en demasiados segmentos y con distintos enfoques, a lo que se suman además las opciones de personalización, que son enormes. Por eso Blume admite que “estamos empezando a enfocar nuestra cartera de productos. Necesitamos demasiados derivados para alcanzar nuestro volumen de ventas”, comenta a AutoExpress.

Además, aunque cualquiera pudiera pensar que una marca querría producir y vender cada vez más coches, dentro de la compañía quieren contener sus ventas. En los últimos años han llegado hasta las 9,3 millones de unidades, pero el CEO considera que deben estabilizar la cifra en 9 millones para no caer en la sobrecapacidad.

Por último, sus alianzas en China también les ha otorgado un nuevo punto de vista: “Nos beneficiamos de nuestra experiencia en China, donde contamos con nuestra propia planta de componentes y motores, y que actualmente estamos transformando para producir otros componentes”, explica y gracias a lo que admite que han reducido sus costes de producción en China hasta en un 50 %, lo que cree que se “puede aplicar esta experiencia en Europa. No hay excusa para no poder alcanzar el mismo nivel de costes que nuestros competidores chinos. Al final, el cliente será el beneficiario, por lo que se trata de una situación ventajosa para todos”.