El coche eléctrico necesita cuadruplicar la producción de litio: se ha descubierto una nueva técnica que puede cambiarlo todo

La investigación abre una vía para transformar minerales de roca dura en compuestos aptos para baterías sin recurrir a hornos de más de 1.000 ºC.

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La extracción de litio sigue siendo uno de los grandes retos de la industria de las baterías.
14/06/2026 10:00
Actualizado a 14/06/2026 10:00

La carrera por electrificar el transporte no depende únicamente de vender más coches eléctricos, también exige resolver una parte menos visible de la cadena: cómo transformar minerales críticos en materiales válidos para fabricar baterías sin disparar costes, consumo energético y residuos industriales.

En ese punto se sitúa una nueva investigación del MIT, publicada en Science, que plantea una alternativa para extraer litio de la espodumena, el mineral de roca dura más utilizado para este fin. El método busca sustituir parte del proceso convencional, basado en calentar el material por encima de los 1.000 ºC y aplicar tratamientos químicos posteriores, por una reacción de baja temperatura que permite recuperar litio, aluminio y sílice como productos aprovechables.

Las baterías de litio se enfrentan a un nuevo e importante avance.
El coste de las baterías de litio podría reducirse a la mitad.

Un cambio de enfoque en la roca dura

La espodumena es abundante y está presente en países como Chile, Argentina o Bolivia, pero su refinado sigue siendo uno de los grandes obstáculos de la cadena de suministro. El procesamiento tradicional resulta caro, intensivo en energía y genera grandes cantidades de material descartado, lo que ha favorecido que buena parte de la capacidad mundial de refinado esté concentrada fuera de los mercados que quieren reducir su dependencia exterior.

La propuesta del MIT parte de una idea distinta: atacar la sílice de la roca en lugar de centrar el proceso únicamente en liberar el litio y, para ello, el equipo utilizó una solución basada en agua y fluoruro de amonio, un compuesto asociado a productos de grabado de vidrio. La conexión surgió a partir de una observación del profesor Yet-Ming Chiang, que relacionó el efecto de esas cremas sobre el cristal con la composición silicatada de la espodumena.

Más litio para baterías y una cadena menos dependiente

La importancia de este avance no está sólo en obtener litio de otra forma, sino en lo que puede implicar para la industria del coche eléctrico. Las baterías siguen siendo uno de los componentes más caros del vehículo, y cualquier mejora en el refinado de materiales críticos puede tener impacto directo en costes, disponibilidad y capacidad de producción. Si el proceso logra escalar, permitiría transformar roca dura en compuestos aptos para baterías con menos energía y con un aprovechamiento mucho mayor del mineral.

Además del litio, la reacción también permite recuperar alúmina y sílice, dos materiales que pueden tener salida industrial en sectores como la fundición o el cemento. Eso es importante porque el refinado tradicional suele dejar una gran cantidad de material descartado, mientras que este método plantea una utilización mucho más completa de la roca. En un momento en el que la demanda de baterías no deja de crecer, reducir residuos y aprovechar mejor cada tonelada extraída puede ser tan importante como encontrar nuevos yacimientos.

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Se ha comunicado una extracción superior al 90% del litio en 24 horas.

El salto industrial será la verdadera prueba

El sistema también está planteado como un circuito cerrado, ya que el amoníaco liberado durante la reacción se captura y se reutiliza para regenerar el fluoruro de amonio inicial. Sobre el papel, esto permitiría reducir el consumo de reactivos, limitar los residuos y abaratar el proceso frente al refinado convencional de espodumena, que sigue dependiendo de tratamientos térmicos muy intensivos.

Según las estimaciones del MIT, el coste podría reducirse aproximadamente a la mitad si la tecnología consigue funcionar a escala industrial. Ese punto es clave para el coche eléctrico, porque no basta con que una técnica funcione en laboratorio: debe poder integrarse en plantas de refinado, mantener una producción estable y competir con los procesos que ya dominan la cadena de suministro.

Por ahora, el método ya se ha probado con 17 muestras de espodumena de distintas procedencias y funcionó en todos los casos analizados. También se ha comunicado una extracción superior al 90% del litio en 24 horas, aunque todavía quedan retos importantes antes de pensar en una adopción masiva. La empresa Rock Zero, nacida en el entorno del MIT, será la encargada de intentar llevar esta tecnología más allá del laboratorio y demostrar si puede convertirse en una alternativa real para reforzar la cadena de suministro del coche eléctrico.