45.000.000 €: Horse (Renault y Geely) amplía su plan industrial para Valladolid sumando a los 5 modelos híbridos y eléctricos la fabricación de 300.000 culatas al año

La planta vallisoletana se encargará del proceso completo de producción de las culatas de sus sistemas de propulsión híbridos.

Horse Valladolid
Tendrá una capacidad inicial para producir 300.000 culatas al año.
28/07/2026 17:30
Actualizado a 28/07/2026 17:30
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Valladolid refuerza su posición como uno de los principales polos industriales de la automoción en España con un nuevo paso en la estrategia de Horse, la compañía de sistemas de propulsión participada por Renault y Geely: ha inaugurado una nueva planta de fabricación de culatas de aluminio tras una inversión de 45 millones de euros. Además, el plan industrial del Grupo Renault para Castilla y León tiene prevista la producción de cinco nuevos modelos híbridos y eléctricos.

La nueva instalación tendrá una capacidad inicial para producir 300.000 culatas al año, aunque ha sido diseñada para incrementar esa cifra en torno a un 20 % en función de la evolución de la demanda, hasta las 360.000. El proyecto permitirá además la creación de 150 empleos directos y forma parte de un plan inversor de más de 71 millones de euros que la Junta de Castilla y León ha declarado Proyecto Industrial Prioritario por su impacto económico y tecnológico.

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La de Valladolid es una de las principales plantas de autmóviles en España.

Un elemento clave de los sistemas híbridos

La fábrica se ubica en el Complejo de Motores de Valladolid y permitirá integrar en un único centro todo el proceso de fabricación de las culatas, desde la fundición del aluminio hasta el mecanizado final de la pieza. Según explicó el director de la planta, Gökhan Deniz, a El Confidencial, esta integración permitirá reducir procesos, ganar autonomía industrial y mejorar la competitividad de las instalaciones, al disminuir la dependencia de proveedores externos para uno de los componentes más complejos de los motores híbridos.

Durante la inauguración, el consejero delegado de Horse, Patrice Haettel, señaló que la inversión representa un nuevo paso en la evolución industrial de unas instalaciones con una larga tradición automovilística. El directivo destacó que Valladolid continúa siendo un referente para la industria europea y aseguró que el compromiso de la compañía con la ciudad no se limita a la inversión económica, sino que también se traduce en empleo de calidad, crecimiento y generación de riqueza. Asimismo, subrayó que la nueva planta refuerza la integración vertical de Horse y consolida a la ciudad como un centro estratégico para la fabricación de componentes destinados a la nueva generación de motores híbridos.

Las culatas constituyen uno de los elementos esenciales del motor de combustión, ya que alojan componentes fundamentales para su funcionamiento y soportan elevadas temperaturas y presiones. En el caso de los sistemas híbridos, la precisión de fabricación y la calidad del componente adquieren todavía mayor relevancia para mejorar la eficiencia y reducir las emisiones.

El papel de Valladolid y Castilla y León

La inauguración también sirvió para poner de manifiesto la importancia que mantiene la industria del automóvil para Castilla y León. El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, calificó a Horse como uno de los activos estratégicos de la automoción europea y defendió la necesidad de apoyar inversiones que permitan mantener la capacidad industrial y el empleo en un contexto marcado por la creciente competencia internacional y por la transformación tecnológica del sector. A su juicio, la transición hacia nuevas formas de movilidad debe desarrollarse sin perder el tejido productivo existente.

En la misma línea, el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, destacó que la nueva planta representa una muestra del compromiso de Horse con la ciudad y defendió que la competitividad de la industria europea pasa por combinar innovación, hibridación y nuevas tecnologías. También reclamó a la Unión Europea la implantación de mecanismos que garanticen que los productos importados cumplan los mismos estándares sociales y medioambientales exigidos a los fabricantes europeos.