Comprar un coche eléctrico en España no solo puede compensar por el ahorro en uso, las ayudas públicas o las ventajas fiscales. También existe una vía menos conocida que permite obtener un ingreso adicional cuando el cambio implica retirar un vehículo de combustión y sustituirlo por uno 100% eléctrico.
El caso de Navarra ha puesto sobre la mesa una situación llamativa: se venden cada vez más coches eléctricos, pero apenas se están aprovechando los Certificados de Ahorro Energético. La lectura positiva es clara: no hablamos de una ayuda agotada ni inaccesible, sino de un mecanismo poco conocido que todavía puede beneficiar a muchos compradores si saben bien cómo llevarlo a cabo.

Qué es un CAE y por qué puede convertirse en dinero para el comprador
El Certificado de Ahorro Energético, más conocido como CAE, es un documento que acredita un ahorro real de energía final. En el caso del automóvil, ese ahorro se genera al sustituir un vehículo de combustión por uno eléctrico puro, una operación recogida en la ficha oficial TRA050 del sistema.
Ese ahorro se mide en kWh/año y puede cederse a empresas energéticas o entidades acreditadas que necesitan cumplir con sus obligaciones de eficiencia. Para el comprador, la parte interesante es que esa cesión puede traducirse en una compensación económica, cuyo importe depende del ahorro calculado y del acuerdo alcanzado con quien tramite la operación.
España tiene cada vez más eléctricos, pero el CAE sigue siendo muy desconocido
El potencial a nivel nacional es mucho mayor de lo que reflejan los datos de algunas comunidades. En 2025 se matricularon en España 115.062 vehículos eléctricos puros, un 75,7% más que el año anterior, y los turismos eléctricos superaron por primera vez las 100.000 unidades. Hasta mayo de 2026, además, ya se acumulaban 55.175 eléctricos puros, con otro crecimiento cercano al 40%.
No todos esos compradores pueden beneficiarse del CAE, pero el volumen del mercado deja claro que hay margen para que este sistema tenga mucho más recorrido. La clave está en que muchos usuarios ni siquiera saben que existe, y en que el trámite suele depender de sujetos obligados, sujetos delegados, concesionarios o empresas especializadas, no directamente del comprador.

Quién puede pedirlo y por qué aún hay margen para reaccionar
Para acceder al CAE, el vehículo sustituido debe haber estado más de un año en posesión del titular, y el nuevo vehículo tiene que ser 100% eléctrico. Además, ambos deben pertenecer a la misma categoría, ya sea turismo, furgoneta, camión, autobús, moto, ciclomotor o cuadriciclo, según las categorías M, N y L recogidas en la documentación oficial.
Y ojo, porque también hay plazos importantes a tener en cuenta. La venta o entrega a desguace del vehículo antiguo debe producirse entre tres meses antes y seis meses después de adquirir el eléctrico y, aun así, el sistema permite registrar el CAE hasta tres años después de la actuación, siempre que esta se haya iniciado desde la entrada en vigor del mecanismo en enero de 2023.
Visto así, el bajo número de solicitudes no tiene por qué interpretarse solo como un síntoma negativo. También demuestra que existe una oportunidad muy poco explotada: en plena subida del coche eléctrico en España, el CAE puede convertirse en ese empujón extra que muchos compradores todavía no han tenido en cuenta.