Muchos conductores lo hacen casi sin pensarlo: abrir la guantera para buscar unos papeles, coger unas gafas de sol o revisar algún objeto mientras el coche está en marcha. Sin embargo, este gesto aparentemente inofensivo puede acabar en sanción si un agente de la Guardia Civil de Tráfico considera que supone una distracción al volante. En determinadas circunstancias puede acarrear una multa de hasta 200 euros.
La clave está en la atención permanente a la conducción, un principio recogido en el Reglamento General de Circulación. La normativa establece que el conductor debe mantener en todo momento el control del vehículo y evitar cualquier acción que pueda distraerle de la carretera. Esto significa que no solo el uso del móvil puede ser sancionado, sino también otras conductas que impliquen apartar la vista o las manos del volante durante más tiempo del debido.

El peligro de apartar la vista de la carretera
Entre esas acciones se incluyen gestos cotidianos como comer, beber, discutir con un acompañante, manipular el GPS o, lo que nos ocupa en esta ocasión, abrir la guantera para buscar algo mientras el coche está en marcha. Todas ellas pueden ser consideradas distracciones y, por tanto, susceptibles de sanción si los agentes consideran que comprometen la seguridad vial.
En la práctica, la multa habitual para este tipo de comportamientos es de 200 euros, que corresponde a una infracción leve relacionada con la falta de atención al volante. Aunque normalmente no implica pérdida de puntos del carné, la sanción económica es significativa para algo que muchos conductores hacen casi de forma automática en su día a día.
El problema no es tanto abrir la guantera en sí, sino hacerlo mientras se circula y distraerse de la conducción. Al buscar algo en su interior, el conductor, aunque lo haga principalmente por el tacto, acaba apartando la mirada de la carretera, además de que, como es lógico, también aparta la mano del volante.
Sea en carretera o incluso en ciudad, ese breve momento de distracción puede ser suficiente para generar una situación de riesgo, porque basta con unos segundos sin prestar atención para recorrer decenas de metros sin control total del vehículo. A 90 km/h, por ejemplo, un coche puede avanzar unos 25 metros por segundo, lo que significa que apartar la vista durante apenas tres segundos equivale a conducir más de 70 metros prácticamente “a ciegas”.
Hay que hacerlo con el coche parado
Por este motivo, la Dirección General de Tráfico insiste en que cualquier acción secundaria dentro del vehículo debe hacerse antes de iniciar la marcha o cuando el coche esté completamente detenido en un lugar seguro. Si se necesita buscar documentación, ajustar el navegador, coger algo de la guantera o revisar algún objeto, lo más recomendable es parar el vehículo en un área segura o en un aparcamiento.
Además, la normativa también recuerda que el interior del coche debe mantenerse ordenado. Llevar objetos sueltos o manipularlos durante la conducción puede provocar distracciones e incluso convertirse en un riesgo adicional en caso de frenazo brusco o accidente, ya que pueden convertirse en proyectiles que generen más daños a los ocupantes.
La manera de actuar está clara: los objetos no pueden estar sueltos, por ejemplo, sobre el asiento del copiloto, si no dentro de la guantera y, si es necesario recurrir a ellos por el motivo que sea, tiene que ser con el coche detenido, porque si no supone exponerse a una posible multa de hasta 200 euros.

