La industria tiene puesto uno de sus puntos de mira en los coches autónomos. Hay compañías que llevan años desarrollándolos, como Waymo, pero ha sido el proyecto de Tesla con su Cybercab el que ha hecho que vuelva a estar de relevancia últimamente. En términos generales se respira precaución, porque se considera que la tecnología no está completamente lista, pero en Atlanta, Estados Unidos, no quieren esperar: se ha puesto en marcha un proyecto pionero a nivel mundial que combina vehículos eléctricos autónomos, inteligencia artificial (IA) y una infraestructura dedicada para crear una nueva forma de sistema de transporte público urbano.
Esta iniciativa está siendo desarrollada por la startup californiana Glydways y ya ha comenzado la construcción del proyecto piloto, una red automatizada de “pods” eléctricos autónomos que promete ofrecer un servicio continuo de 24 horas al día y 7 días a la semana, con una capacidad teórica de mover hasta 10.000 pasajeros por hora. El volumen está muy por encima de lo que se ha visto hasta la fecha en proyectos similares y, para hacerlo todavía más increíble, la compañía anuncia precios comparables a un billete de autobús convencional.

Transporte automatizado, pero no hablamos de conducción autónoma
El proyecto tiene un enfoque distinto al que barajan otros relacionados con el transporte automatizado. En lugar de grandes vehículos o trenes, Glydways utiliza pods eléctricos autónomos de tamaño reducido, es decir, cápsulas que equivaldrían a vehículos independientes, que además están diseñados para operar sobre guías dedicadas o “guideways” construidos específicamente para este sistema.
Esto quiere decir que, al contrario que los casos mencionados al principio, en los que los vehículos autónomos se pueden mover con libertad por una determinada zona, como una ciudad, las cápsulas tienen carriles separados del tráfico convencional y no se mezclan con vehículos normales. Esto tiene ventajas y desventajas. Lo bueno es que se evitan congestiones, interferencias y posibles problemas legales en caso de accidente. Lo malo es que no es tanto conducción autónoma como una suerte de “shuttle” que solo discurre entre paradas establecidas y por un circuito cerrado, como si se tratara de un tranvía o un metro.
La fase piloto del programa estará concentrada en el sur del área metropolitana de Atlanta y conectará puntos clave de la ciudad, incluyendo accesos al ATL SkyTrain y zonas alrededor del Gateway Center Arena, con estaciones intermedias para que los usuarios puedan acceder desde diversos puntos. Durante la fase de pruebas el servicio estará disponible de forma gratuita y la apertura al público está programada en principio para diciembre de 2026.
Ocupa como un carril bici
La compañía asegura que, a pesar de utilizar vehículos de pequeño tamaño, su capacidad de transporte puede equipararse o incluso superar a la de sistemas de ferrocarril ligeros tradicionales, respecto a los que presenta ventajas como costes de infraestructura y de operación mucho más bajos, así como que ocupan un espacio mucho más reducido, empleando un solo corredor de apenas unos metros de ancho, de dimensiones muy parecidas a un carril bici.
El funcionamiento de estos pods autónomos se basa en plataformas inteligentes que gestionan los desplazamientos en tiempo real mediante IA, tecnología de sensores y algoritmos de optimización. El funcionamiento promete ser sencillo, con el usuario solicitando un viaje usando una aplicación móvil, tras lo cual el pod asignado se dirigirá automáticamente al punto de recogida y realizará el trayecto directamente hacia el destino deseado sin paradas intermedias obligatorias, lo que supone otra ventaja respecto a un autobús, por ejemplo, siempre en función de las necesidades del pasajero y del flujo de solicitudes.
Esto hace que el sistema se presente como una alternativa híbrida entre el transporte público tradicional y la movilidad bajo demanda, tomando la capacidad del transporte colectivo y combinándolo con la flexibilidad más propia de los servicios de VTC.

