La carrera por la movilidad sin emisiones suma un nuevo protagonista con fuerza inesperada. Mientras el coche eléctrico domina titulares, el hidrógeno empieza a ganar terreno gracias a avances tecnológicos que podrían cambiar el equilibrio del sector. En este contexto, el fabricante chino Changan ha dado un paso clave al comercializar su propio sistema de pila de combustible, marcando un hito en la industria.
La compañía ha confirmado que su sistema de primera generación ya está operativo y que sus indicadores de rendimiento superan en más de un 10% los estándares actuales del sector. Esto sitúa a la marca dentro de un grupo muy reducido de fabricantes que han logrado llevar esta tecnología más allá de la fase experimental.

Changan inicia las pruebas con su primer coche de hidrógeno
El sistema de hidrógeno de Changan ya se ha integrado en una versión específica del Deepal SL03, uno de sus modelos más representativos y, el cual, es conocido en España por ser la base del Mazda6e. Este movimiento es especialmente relevante porque la mayoría de proyectos similares siguen limitados a flotas comerciales o pruebas piloto, mientras que aquí hablamos de un vehículo de pasajeros real.
En términos de uso, el hidrógeno ofrece ventajas claras frente a los eléctricos convencionales. Este tipo de vehículos permite repostajes idénticos a los de un coche de gasolina; también autonomías elevadas, llegando a superar los 700 kilómetros por carga. Esto reduce significativamente dos de las principales barreras actuales: el tiempo de carga y la planificación de viajes largos.
De hecho, esta no es la primera vez que se deja ver un nuevo modelo con este tipo de mecánica tan llamativa. Hace sólo unos días, BMW presentó el sistema de pila de combustible de hidrógeno que insertará en la próxima generación del iX5, y el cual iniciará su producción masiva en 2028. También hay alternativas en otras compañías, como Toyota o Hyundai.

Los costes como primer problema
A pesar de lo que significa este avance, el principal desafío sigue siendo el coste. Aunque acaba de ser presentado, Changan ya trabaja en una segunda generación de su sistema de pila de combustible. Esta evolución se centrará en mejorar la eficiencia y, sobre todo, abaratar la producción. Algo clave, pues los vehículos con pila de combustible de hidrógeno, generalmente, han sido coches con un precio de compra más o menos alto.
Uno de los puntos críticos es el almacenamiento de hidrógeno, que continúa siendo uno de los elementos más caros dentro de este tipo de vehículos. Reducir este coste será clave para que el hidrógeno pueda competir directamente con los coches eléctricos de batería, que siguen beneficiándose de economías de escala más avanzadas.
La estrategia de la marca deja claro que no se trata de sustituir una tecnología por otra. En lugar de eso, Changan apuesta por un enfoque paralelo, desarrollando tanto vehículos eléctricos como soluciones basadas en hidrógeno. Este planteamiento refleja una tendencia creciente en la industria: diversificar para adaptarse a distintos mercados y usos.

Su aceptación como segundo punto clave
A nivel global, el hidrógeno sigue siendo una tecnología minoritaria, especialmente en turismos. En China, su uso se ha concentrado principalmente en vehículos industriales, donde las condiciones de uso facilitan su implementación. Sin embargo, iniciativas como la de Changan apuntan a un cambio progresivo.
En los últimos meses se han visto nuevos movimientos alrededor de este tipo de mecánica, algo muy llamativo, ya que los coches eléctricos a batería se han colocado como el futuro para la mayoría de la gente. Su uso, en general, es más barato y también su precio de compra. No obstante, como ya hemos mencionado, el punto clave para las marcas es poder diversificar su oferta mecánica para según qué mercado.
Sin embargo, estos esfuerzos para poder lanzar vehículos con pila de combustible de hidrógeno podrían quedar en nada si no se aumenta la infraestructura de repostaje de este elemento. En España apenas hay un puñado de puntos y en otras zonas de Europa o el resto del mundo la situación es similar. Todo esto, recordemos, frente a un coche eléctrico cada vez más presente en la vida cotidiana de los usuarios.