Aunque generalmente se ha conocido a la pila de combustible de hidrógeno como una tecnología muy querida dentro de Toyota, otras marcas también han hecho sus pinitos con ella. Una de las más conocidas también ha sido Hyundai, con el lanzamiento del Nexo. No obstante, BMW lleva tiempo trabajando en ello, y la próxima generación del BMW iX5 vendrá con una alternativa de este tipo. La marca bávara acaba de mostrar cómo serán ‘sus tripas’.
El nuevo sistema desarrollado para el BMW iX5 Hydrogen introduce una evolución importante en el almacenamiento de hidrógeno, uno de los mayores retos de esta tecnología. BMW utiliza depósitos de alta presión fabricados con materiales compuestos avanzados (como fibra de carbono), capaces de almacenar hidrógeno a 700 bares de presión. Este enfoque permite mantener una alta densidad energética sin comprometer la seguridad.

BMW quiere hacer crecer el mercado del hidrógeno
Además, el diseño se basa en tanques cilíndricos integrados en la estructura del vehículo, con una capacidad total de unos siete kg de hidrógeno. Puede parecer un dato menor, pero es fundamental: permite ofrecer autonomías comparables a coches de combustión sin necesidad de baterías gigantes.
Gracias a este sistema, el iX5 Hydrogen puede alcanzar alrededor de 750 km de autonomía y repostar en apenas tres o cuatro minutos. Esta es la diferencia y su gran ventaja frente al coche eléctrico convencional. Mientras los eléctricos dependen de largas recargas, el hidrógeno ofrece una experiencia mucho más similar a repostar gasolina. Y eso cambia completamente el uso diario, especialmente en viajes largos.
La mejor parte de este sistema no sólo es que sea 100% eléctrico o que presente cero emisiones en gases nocivos. Por su tubo de escape (que lo tiene) tan sólo se emitirá agua en forma de vapor o incluso en estado líquido debido a la reacción química en la unión del hidrógeno con el oxígeno. Uno de los puntos más llamativos de este tipo de coches eléctricos.
BMW da un importante paso al frente con esta tecnología
“Nuestro nuevo concepto de almacenamiento nos permite integrar el sistema de propulsión de hidrógeno en el nuevo X5 de forma precisa y optimizando el espacio. Es como un juego de Tetris de instalación: cada cliente obtiene el sistema de propulsión que mejor se adapta a sus necesidades y un auténtico BMW X5 sin concesiones. ¡Esto es apertura tecnológica y el arte de la ingeniería, justo como nos gusta a los desarrolladores!”, afirma Joachim Post, responsable de Desarrollo de BMW.

La nueva generación del sistema de hidrógeno será más compacta, eficiente y potente. De hecho, ocupará hasta un 25% menos espacio que antes. Uno de los mayores problemas del hidrógeno era precisamente el tamaño de sus componentes. Reducirlo permite integrarlo mejor en coches normales sin sacrificar diseño o habitabilidad interior.
Con esta nueva tecnología para la marca, BMW deja claro que no se cierra al uso de un sólo sistema motriz, tal y como llevan años prometiendo. Desde hace tiempo, ante las dudas de si se pasarían completamente a la electrificación, la cúpula de BMW siempre ha sido contraria a apostar por esta única alternativa, proclamando que tendrán coches de todo tipo. Lo que muy pocos contaban es que también harían lo propio con un sistema tan particular como el hidrógeno.
El nuevo BMW iX5 Hydrogen promete entrar en producción en el año 2028. En este mismo 2026, de hecho, se dará a conocer la nueva generación del gran SUV de la marca, el cual contará también con versiones híbridas y eléctricas, así como con una estética Neue Klasse ya conocida de nuevos modelos como el iX3 o el i3.