Expertos del automóvil lanzan un aviso: “No importa que los coches sean eléctricos, importa reducir emisiones”

La industria aboga por un enfoque más diverso, en el que se incluyan también los sistemas de propulsión híbridos.

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El objetivo de la industria tiene que ser que los automóviles sean más limpios.
20/05/2026 07:00
Actualizado a 20/05/2026 07:00

El futuro de la movilidad se encuentra en un momento crítico. Toda la industria está evolucionando hacia las mecánicas electrificadas, pero quizá la vía elegida no sea la más apropiada, al menos por el momento. En la cumbre FT Future of the Car, celebrada em Londres, un panel de expertos ha puesto de manifiesto que quizá habría que poner el foco más en el marco general que en la pura transición hacia los coches eléctricos.

Benjamin Grieger, secretario general de la asociación europea de proveedores de automoción CLEPA, lo explicaba de la siguiente manera: “Mientras avancemos fundamentalmente en la dirección correcta —reduciendo las emisiones— la proporción de electrificación y el ritmo del cambio importan menos que el resultado. Si el objetivo político es la reducción de emisiones, al clima no le importa si esas reducciones provienen de la electrificación, de cambios en la movilidad o de combustibles renovables. Dejemos que el mercado determine la combinación”.

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Los coches hibridos tienen un gran potencial para reducir las emisiones del sector.

Su punto de vista es que no tiene tanto sentido obligar a que los coches sean eléctricos como incentivar que sean más limpios, sea con la tecnología que sea, lo que abre las puertas a que los coches híbridos, del tipo que sean, o los combustibles alternativos (GLP, biocombustibles), tengan su ración de protagonismo.

Un panorama cambiante

 “Hace tres años no esperábamos lo que vemos hoy, y no podemos saber cuál será el panorama dentro de diez años. ¿Por qué deberíamos intentar legislarlo? Tenemos un instrumento muy bueno para determinar qué funciona: el mercado. Las decisiones tomadas por los consumidores —los compradores de turismos— y las empresas”, añade, dejando claro que lo ideal no es restringir que motorización pueden usar los vehículos, si no crear un marco en el que las nuevas tecnologías sean interesantes para los compradores.

Y eso no implica solo los coches en sí, si no todo lo que les rodea: “En el caso de la electrificación, eso significa electricidad asequible y disponible. La diferencia entre pagar una tarifa razonable por kilovatio-hora para cargar frente a las tarifas muy elevadas en autopistas es uno de los factores más importantes en las decisiones de los consumidores sobre qué tecnología utilizar”.

Cree que, al menos en este caso, funciona mejor la zanahoria que el palo, y cita a China como un claro ejemplo de ello: “Tenemos que abordar eso. China está haciendo exactamente eso: no existe una prohibición nacional de los motores de combustión en China, pero sí un marco sólido —acceso a materias primas, capacidad de producción de baterías y electricidad barata— que permite que el mercado avance de forma natural hacia la electrificación. Eso es más eficaz que normas que simplemente impongan el resultado. Diseñen el marco, establezcan las reglas que todos deben respetar, aseguren que existan las condiciones adecuadas y dejen que el mercado funcione”.

El potencial de las mecánicas híbridas

Matias Giannini, director ejecutivo de Horse Powertrains, también estuvo presente en la ponencia y apuntó en la misma dirección, señalando que lo que importa es la creación de un ecosistema que lleve a la electromovilidad: “El mundo no cuenta la cuota de vehículos eléctricos; cuenta la descarbonización, y eso es lo único que importa”.

Su empresa está especializada en soluciones electrificadas, especialmente las híbridas, así que compartió sus previsiones: en 2035 entre el 50 % y el 55 % de los nuevos vehículos serán completamente eléctricos. Eso tendrá un impacto considerable en la reducción de emisiones, pero añade que utilizar mecánicas híbridas tendría el mismo efecto: “Con híbridos altamente eficientes trabajando en paralelo, se puede lograr el mismo resultado de emisiones que si el 80 % de toda la producción mundial fuera eléctrica de batería, porque la eficiencia de los híbridos mejora año tras año. Así que realmente no se trata de la cuota de vehículos eléctricos, sino de la combinación de tecnologías que nos lleve al lugar correcto”.

El punto de vista industrial sobre este asunto lo aporta Michael Lovati, director de compras de Volvo Group, que en relación al transporte pesado explicó: “Creemos firmemente que habrá múltiples tecnologías sirviendo a múltiples mercados, con distintos niveles de madurez en todo el mundo, y que seguirán existiendo durante mucho tiempo. Creemos al menos en tres: combustión interna, eléctrico de batería e hidrógeno”.