Renault no quiere elegir entre el coche eléctrico y el híbrido. Al menos, no todavía. La marca francesa mantiene su apuesta por la electrificación, pero también reconoce que el mercado europeo no está avanzando al ritmo que muchos fabricantes esperaban hace solo unos años. Por eso, su estrategia en Europa seguirá apoyándose en dos pilares: modelos 100% eléctricos y modelos híbridos con motor de combustión.
Fabrice Cambolive, CEO de Renault, ha explicado en una entrevista con Auto Motor und Sport que Europa sigue siendo el centro de gravedad de la marca. Aunque Renault acaba de anunciar una estrategia de crecimiento para India, Corea y Latinoamérica, el directivo ha querido dejar claro que el mercado europeo continúa siendo prioritario para la compañía, tanto desde el punto de vista comercial como industrial.

Renault no quiere perder el control de su futuro en Europa
“Europa sigue siendo nuestra máxima prioridad”, recalcó Cambolive. La frase no es menor en un momento en el que muchos fabricantes europeos miran con más intensidad a los mercados emergentes, buscan nuevas alianzas industriales y tratan de defender su posición frente al avance de las marcas chinas. Para Renault, Europa no es solo un mercado de venta, sino también el lugar donde se desarrollan y fabrican sus coches.
El directivo defendió que los productos de Renault deben recuperar una relevancia sólida e independiente en Europa. Para ello, la marca se apoya en “productos europeos, valores europeos y la capacidad de desarrollar tecnología de forma independiente”. Es un mensaje que encaja con el debate actual sobre la soberanía industrial del automóvil, especialmente en plena transformación eléctrica y con China marcando el ritmo en baterías, costes y velocidad de desarrollo.
La realidad, sin embargo, ha obligado a Renault a ajustar el calendario. Hace unos años, el plan pasaba por una electrificación total en Europa para 2030. Hoy, la marca admite que ese escenario ya no parece tan lineal. El coche eléctrico sigue siendo una pieza central de su estrategia, pero los híbridos tendrán más recorrido del previsto porque muchos clientes todavía no están preparados para dar el salto completo.

Cambolive lo resumió con una frase especialmente clara. “Esta estrategia de dos pilares está funcionando. Por eso seguimos desarrollándola”, afirmó. La idea es sencilla: Renault seguirá desarrollando y fabricando al mismo tiempo modelos híbridos y eléctricos, adaptando su oferta a una demanda europea que no se comporta igual en todos los países ni en todos los segmentos.
La cita más reveladora llega justo después. “Nos estamos adaptando a la realidad: hace tan solo cuatro años, el plan era lograr la electrificación total en Europa para 2030. Hoy vemos que los híbridos seguirán teniendo un papel importante durante más tiempo, así que mantenemos la flexibilidad”. Es una forma directa de reconocer que el mercado manda y que la transición no avanza siempre al ritmo previsto por los planes estratégicos.
Renault y una estrategia a más flexible
La posición de Renault no implica una renuncia al coche eléctrico, sino una estrategia más flexible. La marca ya tiene una gama eléctrica en expansión y ha hecho de modelos como el Renault 5 E-Tech eléctrico una de sus grandes apuestas europeas. Pero al mismo tiempo, sabe que los híbridos permiten reducir consumos y emisiones sin exigir al cliente un cambio completo de hábitos, especialmente en mercados donde la infraestructura de carga todavía no convence a todos.
Ese equilibrio entre ambición eléctrica y pragmatismo comercial está marcando buena parte de la industria europea. Los fabricantes necesitan cumplir con normativas de emisiones cada vez más exigentes, pero también vender coches que los clientes puedan y quieran comprar. En ese espacio intermedio, los híbridos se han convertido en una herramienta de transición más duradera de lo que muchos habían previsto.
Renault también prepara una tercera vía que empieza a ganar protagonismo en China: los eléctricos con extensor de autonomía. Cambolive confirmó que la marca desarrollará y producirá un modelo de este tipo, es decir, un vehículo eléctrico equipado con un pequeño motor de combustión que no mueve directamente las ruedas, sino que funciona como generador para alimentar la batería.
El directivo explicó por qué Renault mira con interés esta solución. “En China, vemos que los extensores de autonomía a veces funcionan incluso mejor que los híbridos enchufables clásicos”, señaló. La frase es importante porque China se ha convertido en un laboratorio avanzado para este tipo de vehículos, donde los eléctricos de autonomía extendida han encontrado una buena aceptación entre clientes que quieren conducción eléctrica, pero todavía valoran tener una red de seguridad para los viajes largos.

Cambolive también defendió que esta arquitectura puede ser menos compleja que un híbrido enchufable tradicional. “Un extensor de autonomía se basa en una plataforma BEV pura. La propulsión eléctrica sigue siendo el principio fundamental; el motor de combustión solo funciona como generador. Desde la perspectiva del diseño y el sistema, suele ser más sencillo que un PHEV con un tren motriz complejo”, explicó.
La diferencia técnica es relevante. En un híbrido enchufable convencional, el coche combina normalmente un motor de combustión que puede mover las ruedas con uno o varios motores eléctricos, además de una batería recargable. En un eléctrico con extensor de autonomía, la base sigue siendo la de un coche eléctrico y el motor térmico actúa solo como apoyo energético. El conductor mantiene una experiencia de conducción eléctrica, pero con una autonomía menos dependiente de la infraestructura de carga.
Según el informe citado por Auto Motor und Sport, el primer Renault con extensor de autonomía llegaría hacia 2030 y estaría vinculado a la renovación de los modelos del segmento C. Cambolive lo situó “con la renovación de nuestros modelos del segmento C, es decir, con la próxima generación en este segmento”. No hay todavía detalles concretos sobre carrocería, batería, potencia o mercados, pero el mensaje estratégico ya está sobre la mesa.

El movimiento tiene sentido si se observa la evolución del mercado europeo. La electrificación pura avanza, pero lo hace con diferencias importantes entre países. En algunos mercados, las ayudas, la infraestructura y la fiscalidad empujan con fuerza. En otros, el precio, la disponibilidad de cargadores y las dudas sobre el uso en viajes largos siguen frenando la decisión de compra. Para un fabricante generalista como Renault, mantener varias tecnologías puede ser una ventaja competitiva.
También hay un componente industrial. Renault quiere preservar su capacidad de desarrollar tecnología en Europa y no depender por completo de soluciones externas. En plena competencia con fabricantes chinos que avanzan con costes muy agresivos y ciclos de producto muy rápidos, la independencia tecnológica se ha convertido en un argumento tan importante como el diseño o el precio.
