El Nissan Ariya recibe una puesta al día cuatro años después de su lanzamiento al mercado, con una serie de mejoras que afectan tanto al diseño como al equipamiento tecnológico, el confort de marcha y las capacidades de carga, aunque la marca japonesa no ha hecho ninguna referencia a su apartado mecánico.
Uno de los cambios más visibles se encuentra en el apartado estético. El Ariya 2026 evoluciona la filosofía de diseño denominada “Timeless Japanese Futurism”, introduciendo un frontal rediseñado con una apariencia más limpia y uniforme, que tiene rasgos claramente heredados de la última generación del Nissan Leaf. El panel delantero adopta ahora el mismo color de la carrocería y la característica firma visual V-Motion se ha reinterpretado de una forma más minimalista y moderna. También se incorporan nuevas llantas de 19 pulgadas que combinan aluminio y resina, y un nuevo tono de carrocería denominado Plasma Green.

Un interior más práctico
El interior mantiene el mismo enfoque minimalista y tecnológico del que ya hacía gala, aunque incorpora mejoras prácticas y que potencian la usabilidad. La consola central ha sido rediseñada para aumentar la capacidad de almacenamiento hasta 3,2 litros y añade un cargador inalámbrico de 15 W de nueva generación para teléfonos móviles.
En el apartado tecnológico, el Ariya incorpora la última generación del sistema NissanConnect con Google integrado. Esta plataforma mejora la experiencia conectada tanto dentro como fuera del vehículo y permite utilizar funciones de Google Maps mediante comandos de voz. Por ejemplo, el conductor puede solicitar una ruta diciendo “Hey Google” y el sistema calculará automáticamente el trayecto más eficiente, incluyendo las paradas de recarga necesarias en función del nivel de batería disponible en tiempo real.
El navegador también incorpora una función de preacondicionamiento de batería. Cuando el vehículo se aproxima a un punto de carga rápida, ajusta automáticamente la temperatura de la batería para optimizar la velocidad de recarga. A ello se suma la aplicación NissanConnect Services, desde la que es posible controlar el estado de carga, programar las sesiones, gestionar la climatización del vehículo o consultar la presión de los neumáticos desde el teléfono móvil.
Sin salir de esa área, otra de las novedades más destacadas es la incorporación de un cargador bidireccional de 11 kW para corriente alterna y la posibilidad de operar con cargas rápidas en corriente continua de hasta 130 kW. Además, por primera vez dispone de la función V2L (Vehicle-to-Load), que permite alimentar dispositivos eléctricos externos utilizando la energía almacenada en la batería del coche con hasta 3 kW de potencia.
Mejor dinámica de conducción
Nissan también ha trabajado en mejorar el confort de marcha mediante una nueva puesta a punto de la suspensión. Según la marca, los cambios introducidos reducen las vibraciones y aumentan la estabilidad, especialmente en trayectos largos. El sistema ProPILOT de ayudas avanzadas a la conducción también recibe mejoras en la respuesta y suavidad de funcionamiento. Este conjunto de ADAS incluye función adaptativa para el control de crucero y funciones de asistencia en tráfico denso, capaces de acelerar, frenar y detener el vehículo de forma automática para reducir la fatiga del conductor.

Nissan no ha anunciado cambios en su apartado mecánico y, para el mercado británico, que es el único para el que hay datos actualmente, ha detallado que su gama estará formada por dos versiones: Engage+, con una batería de 63 kWh y un precio de partida de 37.000 libras esterlinas (unos 42.800 euros), y Advance, con una batería de 87 kWh y que costará desde 43.425 libras (unos 50.200 euros). Esto seguiría la línea de gama actual, que comprende motorizaciones que van de los 218 a los 435 CV. Empezará a venderse a partir de junio y las primeras entregas están previstas para septiembre.
