Las flotas impulsan el cambio: el 92 % de las empresas mantendrá o ampliará sus coches y el eléctrico gana terreno

El Arval Mobility Observatory ha presentado la nueva edición de su Fleet and Mobility Barometer.

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Las flotas cada vez están más electrificadas.
29/03/2026 11:00
Actualizado a 29/03/2026 11:00

El conductor particular no piensa mucho en ellas, pero las flotas suponen una parte enorme del parque automovilístico. Es por ello que las tendencias que se sigan en este sector tienen un peso enorme en las ventas y el Arval Mobility Observatory, en la última edición de su Fleet and Mobility Barometer, indica que las previsiones son buenas, con un aumento del volumen de vehículos y la consolidación de la electrificación.  

El estudio se basa en una encuesta realizada entre agosto y noviembre de 2025 a 10.157 responsables de toma de decisiones del sector en 33 países. El 92 % de las empresas encuestadas espera mantener o aumentar el tamaño de sus flotas en los próximos tres años, aunque el crecimiento esperado es moderado, de alrededor del 15 %.

El apoyo a la electrificación de las flotas pasa por un mejor tratamiento fiscal y ayudas a la adquisición de vehículos.
Las empresas confían en los eléctricos, pero hay dudas que no tienen mucha base.

La manera en que se compra

En cuanto a la financiación que se utiliza para cambiar de coche, el leasing se posiciona como la opción predominante. El 31 % de las empresas utiliza el leasing financiero como método principal, mientras que el 29 % opta por el leasing con servicios incluidos. En conjunto, esto implica que el 60 % de los vehículos de flota se financian mediante esta fórmula. A pesar de ello, la compra directa sigue siendo relevante, con un 31 % del mercado.

Por tipos de motorización, la electrificación continúa ganando terreno dentro de las flotas empresariales, un reflejo de lo que ocurre en el sector para particulares. En este punto Alemania destaca respecto a la media europea, porque el 70 % de sus empresas ya utiliza vehículos eléctricos de manera activa, respecto a la media del 57 % que hay en Europa.  

En cuanto a las razones que hay detrás de esta transición, son variadas. Las empresas señalan como principales motivaciones la responsabilidad social corporativa (38 %), la reducción del impacto medioambiental (38 %) y el ahorro en costes de combustible (34 %). Además, la expansión de las zonas de bajas emisiones ha ganado peso, siendo mencionada por cerca del 30 % de los encuestados, algo que hace que tengan que adaptar sus flotas en consecuencia para poder seguir operando.

Pros y contras de la electrificación

Junto a la electrificación, destaca otra tendencia relevante: el crecimiento del uso de vehículos de segunda mano en las flotas. En el caso concreto de Alemania, el 46 % de las empresas ya ha sumado este tipo de vehículos a sus flotas, mientras que otro 39 % está pensando hacerlo en los próximos tres años.

Arval explica que “esta tendencia se observa en todas las regiones y en empresas de todos los tamaños. Además, cabe destacar que las empresas conservan sus vehículos durante más tiempo. En lugar del promedio anterior de 4,9 años, ahora los conservan durante aproximadamente medio año más (5,5 años)”.

La combinación de la tendencia eléctrica y de los vehículos segunda mano puede no parecer idónea, pero Katharina Schmidt, responsable de consultoría del Arval Mobility Observatory, ha declarado: “Las preocupaciones sobre la pérdida de autonomía en vehículos eléctricos usados ​​son infundadas. Nuestros datos muestran que la capacidad de la batería se mantiene en torno al 93 % después de aproximadamente 70.000 kilómetros. Los vehículos eléctricos usados ​​pueden desempeñar, por lo tanto, un papel clave para acelerar y hacer más rentable la transformación de las flotas corporativas”.

Aunque se siga ese camino, las empresas señalan que la transición hacia la movilidad eléctrica presenta todavía importantes dificultades. El principal obstáculo que se comenta es la falta de infraestructuras de recarga, señalada por el 63 % de los encuestados. Entrando en detalle, se apunta a la ausencia de puntos de carga en los domicilios de los empleados (31 %), en las instalaciones de las empresas (27 %) y los elevados costes de adquisición de los coches eléctricos. Además, otra nota negativa es que el porcentaje de empresas que considera la autonomía como una barrera ha aumentado del 8 % al 18 %.