La posición de los fabricantes de coches europeos es complicada, están asistiendo a la llegada de numerosas marcas chinas que les están quitando parte de su mercado y, en parte, están frustrados porque la regulación y normativa de la Unión Europea no les ayuda a luchar esta batalla en las mejores condiciones posibles. Varios representantes han unido fuerzas para cambiar la situación y Renault ha sido uno de los más vocales al respecto.
François Provost, CEO de Renault Group, ha aprovechado el análisis de los resultados financieros de la primera mitad del año para poner de relevancia la situación. A grandes rasgos, considera que la UE no pone de su parte para facilitar la transición eléctrica, si no que está dificultándole las cosas a las marcas.

Europa tiene que poner de su parte
Ante esa situación, expone: “Creo que la industria europea y todos los fabricantes de automóviles integrados en la ACEA hablan ahora con una sola voz. Comparto una postura común con mis colegas de Alemania, y esto es importante porque, ¿cómo vamos a convencer a la UE y a los gobiernos de que impulsen la recuperación del sector automovilístico europeo si, como fabricantes, no somos capaces de acordar una propuesta concreta para los legisladores?”.
Tiene claro que siguen apoyando el objetivo de la electrificación, pero señala que es necesario que se flexibilicen los objetivos, como el de vender únicamente coches eléctricos en 2035, porque es algo que va a ser muy complicado de lograr. Y pone sus cifras como ejemplo claro de ello: las ventas de coches eléctricos de Renault no dejan de aumentar, pero incluso así no será suficiente.
“La proporción de vehículos eléctricos de la marca Renault en Europa se sitúa en el 26 %, siete puntos por encima de la cifra del año pasado. Creo que estamos marcando tendencia. [Sin embargo], todo esto conlleva un riesgo de cara a 2030, ya que una transición hacia el 100% de vehículos eléctricos no es realista. Por eso Renault, al igual que el resto de los fabricantes de automóviles en Europa, plantea a la UE la necesidad de contar con un plazo de cinco años para adaptarse a la reducción de 46 gramos que exige la normativa actual”, explica en declaraciones recogidas por AutoExpress.
El coste que implica la normativa
Desde su punto de vista, las exigencias que establece la Unión Europea, y que irán a peor en los próximos años, van en contra de la industria del automóvil local: “¿Cuándo frenará la UE el declive de la industria automotriz, vinculado a la regulación, a una electrificación poco realista y, tal vez, a una protección insuficiente de las cadenas de valor en Europa? Desde Renault, recomendamos que la UE adopte unas pocas decisiones políticas muy sencillas: confirmar la electrificación, pero de manera flexible, y congelar durante diez años toda regulación aplicable a los automóviles en Europa para permitirnos centrarnos en reducir costes y precios para los clientes europeos. Hoy en día, Europa es un caso único en el mundo donde, debido a la normativa, el precio de los coches es excesivamente elevado”.
En la misma conferencia de resultados también estuvo presente el director financiero de Renault Group, Duncan Minto, quien puso un ejemplo muy claro sobre cómo la normativa les afecta y les hace perder dinero. La rehomologación de los vehículos de cara a la nueva normativa Euro 6e-bis tuvo un impacto de 425 millones de euros en el margen de ventas del último semestre: “La normativa Euro 6e-bis conllevó costes adicionales para varios motores, tanto de la marca Renault como de Dacia, que resultaron muy difíciles de repercutir en el precio final, ya que apenas aportaban beneficios tangibles para los consumidores al tratarse simplemente de una medida para cumplir con los requisitos reglamentarios”.

