El futuro del coche eléctrico ya está escrito y un experto alemán lo advierte: "No hay alternativa ni vuelta atrás a la movilidad eléctrica"

El experto alemán advierte de que la industria europea seguirá afrontando dificultades en 2027 debido a la creciente competencia de los fabricantes chinos.

Las ventas de coches eléctricos se ha disparado a raíz del incremento de precio de los carburantes.
Los fabricantes europeos buscan mantener su rentabilidad mientras avanzan hacia la movilidad eléctrica.
28/09/2026 07:30
Actualizado a 28/09/2026 07:30
Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

La pérdida de peso de los fabricantes alemanes en China se ha convertido en uno de los principales problemas para una industria que durante décadas encontró en el mercado asiático una de sus mayores fuentes de ingresos. Volkswagen es uno de los ejemplos más representativos de este cambio, y es que el grupo llegó a superar los dos millones de vehículos vendidos en China durante sus mejores semestres, mientras que en los primeros seis meses de 2026 sus matriculaciones quedaron por debajo del millón. 

Este escenario también está condicionando las decisiones de las grandes compañías alemanas, que deben afrontar la transición hacia el coche eléctrico mientras mantienen la rentabilidad de sus modelos tradicionales. Frank Schwope, consultor del sector del automóvil y profesor en la Universidad de Ciencias Aplicadas para la Mediana Empresa de Berlín, advierte en una entrevista con Comdirect Magazin de que la situación de la industria alemana no mejorará sustancialmente en 2027. El especialista considera que la competencia china seguirá aumentando y que Europa todavía tiene importantes dificultades para responder a los avances de sus rivales en electrificación y conducción autónoma.

Audi y AUDI. Los alemanes dividen claramente sus gamas térmicas y eléctricas en China.
La competencia china está reduciendo las ventas de las grandes marcas alemanas.

El experto cuestiona las ayudas al coche eléctrico, pero advierte de que la electrificación será inevitable

La evolución de los motores de combustión podría proporcionar cierto alivio a corto plazo. Schwope señala que las perspectivas de los vehículos de gasolina y diésel han mejorado en Europa y, especialmente, en Estados Unidos, lo que permitiría a los fabricantes tradicionales seguir obteniendo ingresos con los que financiar su transformación industrial. Sin embargo, considera que esta situación no modifica el rumbo del sector y sostiene que «a medio y largo plazo, no hay alternativa a la movilidad eléctrica».

Su posición respecto a las subvenciones públicas es mucho más crítica: considera que los incentivos a la compra de vehículos eléctricos constituyen un desperdicio de recursos públicos, ya que la diferencia de precio con los modelos de combustión se está reduciendo progresivamente. También cuestiona las ayudas a los híbridos enchufables y recuerda que la retirada repentina de las subvenciones alemanas durante el mandato de Robert Habeck provocó fuertes oscilaciones en las ventas por lo que, a su juicio, estas medidas introducen alteraciones artificiales en la demanda y dificultan una evolución estable del mercado.

BMW, Volkswagen y Mercedes afrontan el cambio tecnológico con estrategias muy diferentes

Entre los grandes fabricantes alemanes, Schwope destaca la estrategia industrial de BMW por haber mantenido abiertas distintas alternativas de propulsión. La compañía ha adaptado sus instalaciones para fabricar vehículos eléctricos, híbridos y de combustión, evitando depender exclusivamente de una tecnología. Su nueva plataforma eléctrica Neue Klasse representa una de sus principales apuestas para los próximos años, aunque el consultor advierte de que su verdadero potencial deberá demostrarse con las cifras de ventas. 

Tesla Cybercab
Tesla apuesta por la conducción autónoma y la robótica como futuros negocios.

Volkswagen, por su parte, debe afrontar problemas relacionados con el exceso de capacidad industrial y la presión sobre sus márgenes comerciales. Pese a estas dificultades, Schwope recuerda que el grupo continúa obteniendo beneficios millonarios, por lo que considera que su situación no justifica una reacción alarmista pero, no obstante, advierte de la necesidad de acometer una reestructuración y establecer una estrategia empresarial más definida. En China, donde las marcas locales han incrementado considerablemente su presencia, el primer objetivo del fabricante alemán debería ser detener la caída de sus ventas antes de plantearse una recuperación.

El análisis también aborda el futuro de Tesla, una compañía que Schwope considera cada vez más vinculada al desarrollo tecnológico que a la fabricación convencional de automóviles. El consultor sostiene que sus perspectivas dependerán de la capacidad para convertir la conducción autónoma y la robótica en negocios comercialmente viables y, en particular, señala que todavía está por comprobar si los sistemas de conducción autónoma y los robots humanoides alcanzarán el potencial económico que defiende Elon Musk.