Durante años, los vehículos procedentes de China han arrastrado la etiqueta de ser opciones económicas pero comprometidas en materia de protección. Sin embargo, las evaluaciones técnicas más recientes reflejan un cambio de tendencia contundente. En 2025, un total de 29 de los 32 modelos fabricados en el país asiático evaluados por el organismo EuroNCAP consiguieron la máxima calificación de cinco estrellas.
Para consolidar esta evolución de, Geely ha inaugurado una gigantesca infraestructura destinada a la investigación y desarrollo en seguridad vehicular que ha costado más de 250 millones de euros construirla. El complejo busca desterrar definitivamente las reticencias de los mercados occidentales, estableciendo un nuevo estándar en el análisis de colisiones y en el comportamiento de los materiales bajo condiciones extremas.
Dimensiones colosales para recrear cualquier escenario

Las nuevas instalaciones se ubican en la zona de Hangzhou Bay, en el este de China, y ocupan una superficie total de 81.930 metros cuadrados. En su interior destaca una pista cubierta para ensayos de choque con una longitud de 293 metros, una cota que prácticamente duplica la empleada tradicionalmente por Volvo en Suecia, establecida en 154 metros.
El corazón de este centro de ensayos es un área específica para pruebas de impacto que abarca 12.709 metros cuadrados. En este espacio, los ingenieros de la compañía pueden configurar colisiones contra barreras fijas o deformables, así como impactos entre vehículos, cubriendo cualquier ángulo posible comprendido entre los 0 y los 180 grados para evaluar la deformación estructural de las carrocerías.
Simulación ambiental extrema

La precisión en la medición de fuerzas y lesiones sobre el habitáculo se apoya en una dotación de 60 tipos diferentes de dummies (muñecos de seguridad), configurados para representar ocupantes de diversas edades, pesos y complexiones físicas. Esto permite medir con exactitud el comportamiento de los sistemas de retención y la absorción de energía de los chasis en choques severos.
El complejo integra además el mayor túnel de viento del mundo, con capacidad para producir corrientes de aire con ráfagas de hasta 250 km/h. Esta herramienta permite investigar la aerodinámica junto con factores ambientales reales, simulando cambios de altitud, niveles de radiación solar y precipitaciones de lluvia o nieve para comprobar la resistencia de la carrocería y el comportamiento de los sistemas activos.
Un centro de referencia internacional
Esta apuesta ya arroja datos contrastados en laboratorio. Los seis vehículos que la compañía sometió al escrutinio de EuroNCAP en 2025 lograron situarse entre los mejor puntuados. Destaca el caso del Geely Starray EM-i, que superó un ensayo de alta exigencia consistente en recibir impactos simultáneos de gran energía en ambos laterales de su estructura. La corporación china ha confirmado que las instalaciones no serán de uso exclusivo para sus propios coches, sino que estará a disposición de otros fabricantes interesados en desarrollar proyectos conjuntos de seguridad.