China no solo quiere vender coches en Europa, también fabricarlos en masa: el objetivo son 1.500.000 de unidades al año

Los principales fabricantes chinos quieren ahorrarse los aranceles especiales que pesan sobre ellos. La mejor manera es derivar a Europa gran parte de la producción.

China no solo quiere vender coches en Europa, también fabricarlos
China no solo quiere vender coches en Europa, también fabricarlos
25/08/2026 09:26
Actualizado a 25/08/2026 09:28
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Históricamente, Europa siempre ha sido referencia a la hora de hablar de producción y desarrollo dentro de la industria del automóvil. Sin embargo, la llegada del coche eléctrico y el despertar de China como gigante de la automoción han cambiado el rumbo tradicional del mercado. China produce y vende más coches en un año que Europa y Estados Unidos juntos. El mercado asiático parece saturado y cada vez son más los fabricantes que ponen sus ojos en el Viejo Continente y no solo para vender sus coches. La producción en masa es el próximo gran objetivo.

Las principales marcas chinas como BYD, Geely o XPeng, buscan fórmulas para aumentar su presencia en Europa. Hoy, son pocas las que ensamblan sus coches en el continente. Una pequeña producción que con el paso de los años debería ir creciendo paulatinamente. Mientras, los fabricantes europeos tradicionales reducen jornadas de trabajo en las fábricas ante una evidente crisis de identidad y producción. China baraja cifras récord para la próxima década y si bien esto puede suponer un alivio para la industria, también conlleva riesgos.

China quiere evitar los aranceles

Fábrica BYD
BYD ha escogido a Hungría como el país que albergará su primera fábrica en Europa.

Desde hace más de un año los fabricantes asiáticos (chinos) se enfrentan a impuestos especiales por cada uno de sus coches eléctricos que atraviesa las fronteras de la unión. Las marcas tienen que pagar un extra, de hasta el 45% por cada unidad eléctrica fabricada lejos del continente. Si bien esto no ha parecido causar estragos en el desembarco de nuevos lanzamientos, el modelo de negocio no parece sostenible a largo plazo. China quiere sacudirse de encima los impuestos fijados por Bruselas.

La mejor manera es fabricar en Europa. Son varias las marcas que ya buscan localizaciones para producir coches en la región. BYD, como marca china principal en el Viejo Continente, busca apropiarse de una de las muchas plantas infrautilizadas de fabricantes europeos. Sus máximos responsables se han reunido como homólogos de Stellantis y Volkswagen. Por el momento no parecen haber llegado a un acuerdo, pero es cuestión de tiempo de que lo hagan. BYD quiere comprar una fábrica operativa tras los muchos problemas vividos durante la construcción y puesta en marcha de su primera fábrica europea ubicada en Hungría.

Un objetivo increíble para 2035

Fábrica EBRO
El de EBRO ha sido un caso de éxito que ahora muchas otras marcas quieren adoptar.

El de BYD no es el único caso. Más marcas buscan el mismo objetivo que los de Shenzhen. Geely, dueña de marcas como Volvo o Polestar lo tiene mucho más fácil al poder apropiarse de las fábricas de la marca sueca. MG ya ha anunciado que instalará su primera factoría en Galicia, aunque no todo el mundo parece contento con la decisión. Chery busca hacer lo propio, mientras que empresas como XPeng ya producen pequeños lotes de productos en Europa a través de empresas terciarias. La lista no ha hecho más que crecer en los últimos meses y nada parece que vaya a detenerse.

El objetivo de China es muy claro: fabricar 1,5 millones de coches anuales en Europa para el año 2035. Es una cifra considerable teniendo en cuenta que ahora mismo se cuentan por apenas unos miles. Los economistas y principales inversores advierten que Europa podría correr el riesgo de convertirse en un destino de ensamblaje final sin captar los empleos de mayor valor añadido en la fabricación y la cadena de suministro que impulsan el verdadero crecimiento industrial. Es decir, las marcas chinas podrían optar por una fórmula de fabricación alternativa a la que siempre hemos conocido.

EBRO, el mejor caso del éxito

No es lo mismo fabricar un coche desde cero que ensamblarlo. La marca española EBRO ha abierto los ojos a otros fabricantes. Aunque la planta de Barcelona pronto empezará a producir desde cero, hasta ahora ha optado por un formato de ensamblaje mediante lotes. Los coches vienen fragmentados desde China y aquí se montan. El éxito de la planta y de la marca puede ser la clave para que China, finalmente, consiga su objetivo. A pesar de la fuerte inversión inicial, este tipo de cadena de montaje apenas genera valor entre la mano de obra pues todo el proceso de ingeniería y desarrollo seguiría muy alejado de nuestras fronteras.