Volkswagen podría estar preparando uno de los mayores cambios estratégicos de su historia reciente. Después de años desarrollando modelos específicos para el mercado chino, el grupo alemán estudia ahora comercializar algunos de esos vehículos en Europa. La decisión supondría un cambio de rumbo sin precedentes para la compañía, que tradicionalmente había seguido el camino contrario: adaptar coches europeos para venderlos en China.
Según publican desde medios alemanes, Volkswagen está analizando la posibilidad de importar a Europa varios de los modelos eléctricos desarrollados conjuntamente con sus socios chinos. La operación no sólo permitiría acelerar la llegada de nuevos productos al mercado europeo, sino también aprovechar el importante salto tecnológico que la compañía ha dado en China durante los últimos años gracias a sus colaboraciones con fabricantes locales.

Volkswagen le da la vuelta a la tortilla y traer ‘coches chinos’ a Europa
El mercado chino se ha convertido en el principal laboratorio de innovación de Volkswagen. Allí, la marca ha desarrollado nuevos modelos junto a empresas como SAIC y Xpeng, además de crear plataformas y arquitecturas electrónicas específicas para responder a la enorme competencia de los fabricantes locales. El resultado ha sido una nueva generación de vehículos con ciclos de desarrollo mucho más rápidos y una tecnología muy avanzada.
Ahora, el fabricante alemán cree que algunos de esos modelos podrían tener encaje en Europa. La intención sería reducir el tiempo necesario para lanzar nuevos eléctricos y mejorar su competitividad frente al creciente avance de las marcas chinas, que cada vez ganan más cuota de mercado en el continente gracias a precios más ajustados y un elevado nivel tecnológico.
Aunque todavía no se ha confirmado qué vehículos podrían llegar, entre las opciones aparecen algunos de los modelos presentados recientemente para el mercado chino, desarrollados sobre plataformas de nueva generación y concebidos desde el principio como coches eléctricos. Estos serían alternativas como el Volkswagen ID. Era 9X o el ID. Era 5S, entre otros muchos.

No sólo vender coches en Europa, sino también fabricarlos
La estrategia que estudia Volkswagen no se limitaría a importar vehículos desde China. El grupo también estaría valorando producir algunos de estos modelos en fábricas europeas con capacidad infrautilizada. Entre las plantas que podrían beneficiarse de esta medida figura la de Zwickau, en Alemania, cuya actividad se ha visto reducida por la desaceleración de la demanda de coches eléctricos en Europa.
Esta posibilidad permitiría mantener el empleo en algunas instalaciones europeas al mismo tiempo que se aprovecharían desarrollos tecnológicos ya amortizados en China. Además, fabricar localmente ayudaría a minimizar el impacto de los aranceles impuestos por la Unión Europea a determinados vehículos eléctricos producidos en el país asiático. La idea, de hecho, encaja también con la estrategia de colaboración que Volkswagen mantiene con fabricantes chinos para acelerar el desarrollo de software, plataformas y sistemas electrónicos, un terreno en el que la industria asiática ha tomado ventaja durante los últimos años.

Un cambio total de rumbo para Volkswagen en Europa
Durante décadas, China fue el mercado donde Volkswagen exportaba su experiencia europea. Ahora sucede justo lo contrario, pues la tecnología desarrollada allí podría convertirse en la base de futuros modelos destinados a los clientes europeos. Este cambio refleja la transformación que ha experimentado la industria del automóvil y el creciente peso que tiene el mercado chino en el desarrollo de vehículos eléctricos.
Por el momento, según el medio Handelsblatt, Volkswagen insiste en que se trata de una posibilidad que aún está siendo evaluada y no existe una decisión definitiva. Sin embargo, el simple hecho de que la compañía contemple vender en Europa coches concebidos originalmente para China demuestra hasta qué punto ha cambiado el sector. Si el proyecto acaba materializándose, los próximos Volkswagen eléctricos que lleguen a los concesionarios europeos podrían tener mucho más ADN chino del que nadie habría imaginado hace solo unos años.