En un momento de incertidumbre global donde algunas marcas parecen titubear, Hakan Samuelsson, el máximo responsable de Volvo Cars, ha querido enviar un mensaje de absoluta firmeza. Mientras el sector debate sobre la velocidad de la transición, Samuelsson se muestra convencido de que el coche eléctrico es la única respuesta lógica y responsable. Para Volvo, no se trata de una opción estratégica más, sino de una transformación profunda e irreversible que la firma sueca está decidida a liderar.
El conflicto actual en el mercado es palpable. La desaceleración de la demanda en regiones clave ha hecho que varios competidores vuelvan a mirar hacia los motores de combustión. Sin embargo, Samuelsson rechaza esta visión cortoplacista. Según el directivo de 74 años, que cumple su segundo mandato al frente de la compañía, afirma que dar marcha atrás ahora supondría perder la ventaja competitiva y traicionar los objetivos de sostenibilidad que definen a la Volvo moderna. La marca mantiene su apuesta, confiando en que la superioridad de la experiencia eléctrica terminará por imponerse.

Por qué Volvo mantiene su hoja de ruta eléctrica
La estrategia defendida por el propio Samuelsson se basa en la coherencia tecnológica. El CEO sostiene que no se puede ser un referente en seguridad y medio ambiente si se mantienen planes de contingencia para los combustibles fósiles. “Hace unos años, tomamos una decisión muy decisiva y audaz para la empresa”, ha declarado. “Decidimos que el futuro de Volvo debía ser eléctrico, y hoy puedo confirmar que estamos aún más convencidos de que esta es la respuesta correcta, no solo al desafío climático, sino también a las expectativas de nuestros clientes”.
Para Volvo, la tecnología de baterías ya ofrece las prestaciones necesarias para la gran mayoría de los usuarios, y cualquier inversión en motores térmicos tradicionales es un recurso que deja de destinarse a la innovación que realmente importa. Samuelsson argumenta que el valor de la marca en la próxima década dependerá de su capacidad para ofrecer una movilidad limpia y eficiente. Eso sí, Volvo no se centrará exclusivamente en los coches eléctricos. Para no depender totalmente de ellos ha optado por ampliar su propuesta híbrida con una nueva generación de modelos enchufables. “Somos categóricos al afirmar que avanzamos a toda velocidad hacia la electrificación, pero menos categóricos al fijar una fecha”, ha declarado

El reto de la accesibilidad
Samuelsson descarta las dudas sobre la demanda de coches eléctricos. Señala que en 2025 hubo un crecimiento del 27,5% en el mercado europeo de vehículos eléctricos y lanza una pregunta al mundo: "¿Cómo puede alguien quejarse de una tasa de crecimiento del 27,5 %? Desde luego, nosotros no". A pesar de sus palabras de apoyo, el CEO de Volvo no ignora los desafíos del mercado, especialmente el precio. Para que el coche eléctrico sea la respuesta para todos, los suecos están acelerando el desarrollo de modelos que permitan una entrada más asequible a su gama premium.
La marca entiende que la democratización de esta tecnología es esencial para alcanzar sus ambiciosos objetivos de ventas, buscando soluciones que equilibren el coste de adquisición con la alta calidad sueca. Pese a las tensiones en la cadena de suministro, y a los muchos retos, principalmente por los aranceles americanos, la confianza de Samuelsson en el producto eléctrico es total. El directivo insiste en que una vez que un conductor experimenta la suavidad, el silencio y la tecnología de un Volvo eléctrico, es muy difícil que quiera volver a la combustión.
Fuente: The Irish Times