La inesperada medida para instalar más puntos de recarga: abrir las plazas de los coches eléctricos a los de gasolina y diésel

Un proyecto piloto busca maneras de mejorar la coexistencia y las necesidades de aparcamiento y de puntos de carga.

Punto de carga
El objetivo es que los puntos de carga no bloqueen las plazas de aparcamiento.
31/07/2026 16:30
Actualizado a 31/07/2026 16:30
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La llegada de los puntos de recarga para vehículos eléctricos a las calles generó inicialmente controversia, porque eliminaban en ocasiones plazas de aparcamiento para coches de combustión, lo que hizo que incluso en algunos lugares se bloquearan con modelos térmicos. Los problemas de convivencia todavía no se han solucionado por completo y ahora se ha tomado una decisión peculiar: dejarán de ser un espacio reservado exclusivamente a este tipo de automóviles de bajas emisiones.

Un proyecto piloto que tendrá lugar en una parte de los Países Bajos y liderado por Vattenfall InCharge permitirá estacionar también a vehículos de gasolina y diésel en determinadas plazas con cargadores públicos, siempre que estén incluidas en la iniciativa y sin riesgo de recibir una multa. La prueba se desarrollará de forma gradual entre agosto de 2026 y enero de 2027 y pretende comprobar si este modelo puede acelerar el despliegue de nueva infraestructura de recarga y mejorar la gestión del espacio público.

punto recarga coche electrico
Se cree que esta medida aligerará los trámites burocráticos.

Cubrir dos necesidades distintas

La iniciativa parte de una idea sencilla: actualmente, para instalar un nuevo punto de recarga en muchos municipios es necesario reservar de forma exclusiva una plaza de aparcamiento para vehículos eléctricos, un trámite administrativo que puede retrasar la expansión de la red. Si las plazas dejan de ser de uso exclusivo, los ayuntamientos podrían reducir esa carga burocrática y agilizar la instalación de nuevos cargadores. Al mismo tiempo, Vattenfall quiere analizar cómo reaccionan los conductores cuando los puntos de recarga pasan a convertirse en espacios de uso compartido.

“Para hacer posible el crecimiento de la movilidad eléctrica, debemos seguir buscando soluciones inteligentes para el espacio público. Este proyecto piloto nos ayudará a comprender cómo funcionan en la práctica las plazas compartidas de aparcamiento y recarga y si pueden acelerar el despliegue de la infraestructura de carga”, explica afirma Alied Wessels Boer, director de Vattenfall InCharge.

La compañía justifica la prueba por la creciente presión que existe sobre el espacio urbano, ya que, mientras el parque de vehículos eléctricos continúa creciendo y demanda más puntos de recarga, muchas ciudades siguen padeciendo una notable escasez de plazas de aparcamiento. En este contexto, la empresa considera necesario explorar fórmulas que permitan compatibilizar ambas necesidades sin ralentizar la electrificación del transporte.

Opiniones divididas

Como parte del proyecto, Vattenfall InCharge encargó una encuesta entre más de 1.000 conductores neerlandeses para conocer su percepción sobre los puntos de recarga. Los resultados muestran que el debate social parece menos polarizado de lo que habitualmente se percibe. Solo el 16 % de los propietarios de vehículos de gasolina o diésel considera que existen demasiados puntos de recarga en su entorno, mientras que más de la mitad de los conductores de coches eléctricos cree que todavía son insuficientes. Al mismo tiempo, cuatro de cada diez conductores de ambos grupos consideran que el número actual de puntos de recarga en su barrio es adecuado, lo que apunta a que el conflicto no gira tanto en torno a la cantidad de cargadores como al reparto del espacio disponible.

La encuesta también revela posiciones distintas respecto al uso compartido de estas plazas. Entre los conductores de vehículos de combustión, el 28 % considera que la falta de aparcamiento constituye un problema mayor que la disponibilidad de cargadores. En cambio, entre los propietarios de vehículos eléctricos esa opinión solo es compartida por uno de cada diez. Aun así, tampoco existe un rechazo generalizado entre los usuarios de coches eléctricos: el 38 % considera positiva la iniciativa siempre que puedan seguir recargando cuando lo necesiten, mientras que un 36 % cree que estas plazas deberían seguir destinándose prioritariamente a la carga de vehículos eléctricos. Otro 11 % teme que la medida pueda desincentivar la adopción del coche eléctrico.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que muchos conductores aseguran que no aprovecharían estas plazas como un simple aparcamiento adicional. El 41 % de los usuarios de vehículos de gasolina y diésel afirma que dejaría libre voluntariamente una plaza si otro conductor necesitara recargar su coche eléctrico, mientras que un 27 % solo aparcaría allí cuando no encontrara ninguna otra alternativa. Además, únicamente el 14 % reconoce que dejaría su vehículo estacionado durante más de dos horas en una plaza compartida. Entre los conductores de coches eléctricos, el 51 % también asegura que liberaría la plaza para facilitar la recarga de otro usuario.