Mercedes y el sector de las furgonetas eléctricas acaban de vivir un momento histórico en suelo español. Mercedes-Benz ha iniciado de manera oficial la producción en serie de su nuevo buque insignia comercial y de pasajeros, el Mercedes-Benz VLE. El acto de inauguración ha contado con el respaldo de las máximas autoridades políticas e industriales, reflejando la enorme relevancia que este vehículo tiene no solo para la economía del País Vasco, sino para toda la estrategia de electrificación del gigante automotriz alemán en el continente europeo.
La adjudicación de este modelo sitúa a la factoría alavesa en la vanguardia de la red de fabricación global de la marca, convirtiéndose en el primer centro del mundo en ensamblar este vehículo en serie, el primero en usar la plataforma VAN.EA, antes de que la planta de Fuzhou en China haga lo propio a finales de año. El movimiento es doblemente complejo porque la adaptación de las líneas de montaje se ha completado sin detener la fabricación de los modelos térmicos y eléctricos que ya se producían en las instalaciones.
Una base mecánica modular con tecnología de 800 voltios

El verdadero salto cualitativo del Mercedes-Benz VLE reside en sus entrañas mecánicas. Se trata del primer modelo del grupo desarrollado sobre la plataforma VAN.EA, una estructura modular y escalable diseñada de manera específica para sistemas de propulsión eléctricos. Esta base tecnológica será el pilar sobre el que se construirán todas las furgonetas medianas y grandes de la marca en el futuro, permitiendo una estandarización de componentes mecánicos sin precedentes.
Con el lanzamiento del VLE, Mercedes dice haber iniciado un nuevo segmento; el de las Grandes Limusinas. Los ingenieros alemanes han dotado al chasis de un sistema eléctrico de alta tensión de 800 voltios. Esta arquitectura permite implementar tecnologías de carga ultrarrápida, reduciendo drásticamente los tiempos de espera en estaciones de corriente continua. El VLE 300 eléctrico homologa una autonomía de hasta 713 kilómetros (WLTP), una cifra muy competitiva para sus dimensiones. Más adelante llegará un completo abanico de alternativas, desde variantes con baterías LFP a soluciones diésel adaptadas a la plataforma eléctrica.
Cambios de consideración y sostenibilidad de fabricación

La planta de Vitoria ha recibido una inyección de capital cercana a los 1.000 millones de euros. Con esa inversión público-privada, Mercedes ha renovado el 80% de las instalaciones anteriores, así como ha levantado nuevas naves que pronto entrarán en servicio. La renovación tuvo lugar el pasado verano. Durante 5 semanas la producción estuvo completamente detenida para modificar componentes y líneas con el único propósito de adaptarse a la nueva estructura. Gracias a ello, Vitoria se convierte en un centro de producción de referencia internacional al ser capaz de fabricar tres modelos diferentes: Vito, Clase V y VLE, en una misma línea.
Mercedes garantiza así la supervivencia de la planta de Vitoria de cara a la próxima década, periodo en el que se definirá la estrategia del futuro. La fábrica emplea a 5.000 trabajadores de forma directa y a más de 30.000 de forma indirecta. El inicio de la producción se ha tomado con la seriedad que se merece. Al evento han acudido representantes políticos españoles como el Ministro de Industria, Jordi Hereu Boher, el Lehendakari, Imanol Pradales y el mismísimo presidente del Consejo de Administración de Daimler, Ola Kallënius. Los tres han destacado la importancia del momento. Las primeras unidades producidas del VLE viajarán con destino a mercados europeos como Alemania. La producción para España arrancará en septiembre, llegando los primeros vehículos a los concesionarios a partir del mes de octubre. El precio de partida actual está fijado en los 96.600 euros, sin descuentos.