Alemania es el principal mercado automovilístico de Europa y uno de los países que más está invirtiendo en la transición hacia el coche eléctrico. Sin embargo, ni siquiera el gigante industrial europeo consigue resolver uno de los principales problemas de esta tecnología, como es disponer de una infraestructura pública de recarga suficientemente amplia y bien distribuida. Según el último informe de la Asociación Alemana de la Industria del Automóvil (VDA), el país cuenta con 211.025 puntos de recarga públicos, pero todavía existen enormes diferencias entre regiones y municipios.
La situación guarda ciertas similitudes con España, donde el despliegue de cargadores también está encontrando obstáculos. Aunque ambos países continúan ampliando sus redes, las cifras revelan que no basta con instalar nuevos puntos: también es necesario garantizar su funcionamiento, mejorar su distribución y adaptar las conexiones eléctricas. En el caso alemán, el crecimiento del parque de vehículos electrificados está absorbiendo buena parte de las nuevas instalaciones.

Alemania suma casi 39.000 cargadores, pero la proporción por coche apenas mejora
El informe de la VDA, elaborado con datos correspondientes al 1 de julio de 2026, contabiliza 211.025 puntos de recarga de acceso público, de los cuales 55.011 son de recarga rápida. Durante los 12 meses anteriores se incorporaron 38.875 puntos, incluyendo 14.234 rápidos. Además, 40.320 instalaciones ofrecen potencias superiores a 149 kW, lo que representa aproximadamente el 19% de toda la red pública alemana.
Sin embargo, el número de coches eléctricos e híbridos enchufables también está creciendo rápidamente. Alemania cuenta con 3.591.910 turismos electrificados de estas dos categorías, después de incorporar 714.859 unidades en un año. Como consecuencia, actualmente de media existen 17 vehículos por cada punto de recarga público, prácticamente la misma proporción que en julio de 2025, cuando había 16,7.
La situación resulta especialmente llamativa al analizar la distribución geográfica. El 30% de los municipios alemanes de al menos 500 habitantes todavía no dispone de ningún punto de recarga público, mientras que el 61% carece de cargadores rápidos. En cambio, localidades como Heilbronn presentan una relación de apenas 5,7 coches electrificados por cargador. La infraestructura existe y sigue creciendo, pero su reparto continúa siendo muy desigual.

España tiene casi 18.000 cargadores instalados que no funcionan
En España, las cifras del último Barómetro de Electromovilidad de ANFAC, correspondiente al tercer trimestre de 2026, también muestran problemas importantes. Nuestro país cuenta con 58.075 puntos de recarga públicos, después de incorporar 1.393 durante los últimos tres meses. Sin embargo, el crecimiento se ha ralentizado. Entre enero y septiembre se instalaron 5.003 nuevos puntos, frente a los 13.382 registrados en el mismo periodo de 2025. Es decir, este año se ha desplegado menos del 40% de la infraestructura añadida durante los 9 primeros meses del ejercicio anterior.
Pero hay un dato todavía más preocupante. España tiene 17.965 puntos de recarga públicos instalados que no están operativos, lo que representa el 23,6% de toda la infraestructura existente. Algunos están averiados o presentan problemas técnicos, mientras que otros todavía no han podido conectarse a la red eléctrica. Si todos funcionasen, España dispondría de 76.040 puntos de recarga públicos.
La diferencia también resulta evidente al analizar la potencia. España cuenta con 6.651 puntos de al menos 150 kW, equivalentes al 11,4% de su red pública. Alemania dispone de 40.320 puntos por encima de 149 kW, aproximadamente el 19% del total. Aunque los datos corresponden a fechas diferentes y no permiten comparar directamente la disponibilidad por vehículo, sí muestran la mayor implantación de la recarga de alta potencia en el mercado alemán.
El problema no es solo instalar cargadores, también conseguir conectarlos
Hildegard Müller, presidenta de la VDA, reconoce que el desarrollo de la infraestructura alemana presenta importantes contrastes. Aunque celebra el aumento de los cargadores rápidos, advierte de que siguen existiendo demasiadas zonas sin cobertura. La directiva considera imprescindible que los conductores puedan confiar en que encontrarán un punto de recarga accesible y operativo cuando lo necesiten.

Además, señala otro problema que también afecta a España, como es la capacidad de las redes eléctricas y la lentitud de los procedimientos administrativos. Alemania está desarrollando una red nacional de más de 1.000 estaciones de recarga rápida, pero su ejecución acumula retrasos debido a disputas legales. Müller reclama acelerar las autorizaciones y reforzar las redes de distribución para evitar que la infraestructura eléctrica se convierta en un obstáculo para la movilidad de cero emisiones.
En España, ANFAC comparte buena parte de estas preocupaciones. Su último informe sitúa el indicador nacional de infraestructura de recarga en 15,9 puntos sobre 100, frente a los 31,5 de media europea. La asociación reclama agilizar las conexiones, mejorar la potencia disponible y garantizar una distribución territorial más equilibrada.
La conclusión de ambos informes es similar, ya que instalar más cargadores resulta necesario, pero no suficiente. Alemania continúa aumentando su red mientras crece el número de coches electrificados, y España acumula miles de instalaciones que todavía no pueden utilizarse. Dos situaciones diferentes que evidencian la importancia de contar con una infraestructura no solo numerosa, sino también operativa, rápida y accesible.