Toyota ha vuelto a posicionarse con claridad sobre el debate que divide a la industria del automóvil: si los motores de combustión interna deben ser sustituidos de forma definitiva por vehículos eléctricos puros.
Desde su división de competición, Toyota Gazoo Racing (TGR), la firma japonesa ha subrayado que la preocupación central no debería ser eliminar los motores de combustión tradicional, gasolina o diésel, sino centrarse en la reducción de emisiones de carbono y en cómo se obtienen los materiales necesarios para las nuevas tecnologías.

El “problema del mineral” y la electrificación
En una entrevista con medios australianos, Tomoya Takahashi, presidente de TGR, afirmó que los motores de combustión interna “no son malos” en sí mismos y que “el enemigo es el carbono”, no las mecánicas térmicas.
La declaración responde a un contexto global en el que gobiernos y reguladores de la Unión Europea y otras regiones han fijado objetivos ambiciosos para la eliminación progresiva de las emisiones de CO₂ y, en algunos casos, prohibiciones futuras para la venta de vehículos con motor de combustión.
La postura de Toyota se basa en diferentes argumentos que reflejan la complejidad tecnológica y económica del cambio hacia la movilidad totalmente eléctrica. La marca reconoce el papel de los vehículos eléctricos y de hecho comercializa modelos eléctricos puros en su gama, pero hace hincapié en que estos por sí solos no resolverán todos los problemas ambientales y estructurales de la industria automovilística.
Aunque el titular de la entrevista en algunos medios gira en torno a un “mineral” como el problema real, la explicación de Takahashi apunta directamente al carbono y a los desafíos asociados a la producción y uso de vehículos eléctricos. La electrificación total exige la extracción intensiva de minerales críticos como litio, cobalto o níquel, cuya demanda está disparándose y plantea riesgos de desabastecimiento y presión ambiental en regiones productoras. Esta tensión entre la oferta y la demanda de recursos minerales es uno de los puntos de fricción en la transición energética global.
Toyota ha sido tradicionalmente prudente respecto a un enfoque que dependa únicamente de los vehículos eléctricos. La marca se ha ganado reputación como pionera de los sistemas híbridos, que combinan motor de combustión y propulsión eléctrica, y ha mantenido inversiones en tecnologías alternativas como el hidrógeno o los combustibles sintéticos que pueden reducir radicalmente el balance neto de carbono de los vehículos con motores tradicionales.

Una estrategia múltiple
Para Takahashi, apostar solo por la electrificación podría ser una visión demasiado estrecha. En sus declaraciones señaló que Toyota quiere “utilizar motores de combustión interna en la medida de lo posible” y que, aunque pueda llegar un momento en el que estos motores queden prohibidos por regulación, hoy su utilización sigue siendo viable si se combinan con tecnologías que reduzcan las emisiones de carbono.
La compañía ha defendido históricamente un enfoque diversificado: híbridos, híbridos enchufables, eléctricos puros, pilas de combustible de hidrógeno e incluso motores de combustión capaces de funcionar con combustibles sintéticos o neutros en carbono. Un ejemplo reciente es la colaboración anunciada con otras automotrices para desarrollar turismos que usen mezclas de combustibles sintéticos, con el apoyo de iniciativas de innovación tecnológica en Japón.
Por otra parte, Toyota también ha explorado mejoras en eficiencia térmica y diseños de motores de combustión que podrían reducir las emisiones incluso en vehículos no electrificados. La compañía ha presentado nuevos bloques térmicos con mayor eficiencia y menor tamaño, sugiriendo que la evolución de estas mecánicas todavía tiene recorrido.

La visión de Gazoo Racing sobre el futuro del automóvil
Desde la perspectiva de Toyota Gazoo Racing, el valor de un coche no radica sólo en cifras de aceleración o tiempos por vuelta, sino en la experiencia de conducción y en la funcionalidad. Takahashi destacó que su objetivo no es competir únicamente en términos de aceleración de 0 a 100 km/h, sino crear “coches divertidos” que ofrezcan una experiencia de conducción gratificante sin renunciar a criterios de sostenibilidad.
Esta filosofía se traduce en la estrategia de TGR de no electrificar por completo sus modelos de altas prestaciones, al menos por ahora. Aunque no descartan futuros modelos eléctricos bajo la insignia Gazoo Racing, hasta la fecha ninguno de los modelos GR ha sido totalmente eléctrico ni ha incorporado algún nivel de electrificación, y la idea de un deportivo eléctrico manual sigue sin concretarse.