Cuando un fabricante lanza una actualización de mitad de ciclo, lo habitual es encontrar cambios mínimos, pero que son visibles en su estética para que la puesta al día resulte evidente. Rolls-Royce ha optado por una estrategia completamente distinta con el nuevo Spectre Series II. A simple vista parece exactamente el mismo coche que debutó hace cuatro años como el primer modelo 100 % eléctrico de la historia de la marca británica, pero esconde mejoras importantes en autonomía, carga, rendimiento y personalización.
La firma británica afirma que el Spectre se ha convertido en uno de los modelos más importantes de su gama, hasta el punto que es su segundo vehículo más vendido, solo por detrás del Cullinan, así que existe cierta lógica en cambiar, al menos a nivel estético, lo mínimo posible.

Los cambios importantes están por dentro
La principal novedad de esta renovación está en la parte técnica. Rolls-Royce ha revisado la tecnología de la batería y la gestión energética para incrementar la autonomía un 18 %. Gracias a ello, el Spectre Series II puede recorrer hasta 628 km según el ciclo WLTP, una cifra especialmente destacable para un automóvil que supera ampliamente las 3 toneladas de peso. No solo eso, la marca asegura que los tiempos de carga se han reducido un 14 %, aunque no ha detallado exactamente cuál es la nueva curva de carga o si se ha incrementado la potencia máxima admitida.
Las mejoras también afectan al rendimiento. La versión estándar aumenta su potencia hasta rondar los 593 CV, mientras que el Black Badge Spectre Series II da un paso más allá y es el Rolls-Royce de producción más potente jamás fabricado. En su modo Infinity desarrolla hasta 670 CV y puede entregar un par máximo de 1.100 Nm mediante la función Spirited Mode, diseñada para ofrecer aceleraciones más contundentes cuando el conductor lo desee.
Un exterior casi intacto, un interior con más novedades
Pese a estas mejoras mecánicas, los diseñadores han retocado muy poco el exterior. Las novedades se limitan a nuevos diseños de llantas de 23 pulgadas y a la incorporación de nuevos colores para la carrocería, entre ellos el denominado Ethereal Blue. En el caso de las versiones Black Badge, aparecen además elementos decorativos acabados en negro mate, incluyendo la parrilla, las molduras exteriores, las manillas de las puertas e incluso la figura del ‘Spirit of Ecstasy’.

Donde sí hay más cambios es en el habitáculo. Rolls-Royce ha ampliado todavía más las posibilidades de personalización con nuevos materiales, acabados y combinaciones decorativas. Entre las novedades destaca el tejido Duality Twill, elaborado a partir de fibras derivadas del bambú y que requiere hasta 2,6 millones de puntadas para completar cada interior. También aparecen nuevas superficies de cuero perforado con diseños artísticos, molduras de madera Brindled Walnut y una versión renovada del salpicadero iluminado, que ahora integra más de 8.000 puntos de luz individuales. Otro detalle llamativo es el nuevo reloj analógico del tablero, cuyo diseño está inspirado en la instrumentación aeronáutica clásica.
Chris Brownridge, Director Ejecutivo de Rolls-Royce Motor Cars, ha declarado: “El Spectre es un coche emblemático para Rolls-Royce, concebido por nuestros ingenieros, diseñadores y artesanos, con la colaboración de nuestros clientes y aclamado en todo el mundo. Potencia las cualidades que nuestros clientes más valoran: silencio, suavidad de marcha y potencia desbordante, confirmando que Rolls-Royce está perfectamente preparado para la electrificación. La extraordinaria acogida que ha tenido este automóvil a nivel mundial también ha consolidado al Spectre como uno de los lienzos más atractivos para la personalización a medida en nuestra gama de productos actual, inspirando a los clientes a emprender encargos cada vez más individuales y ambiciosos”.
