Sin cables, pero no por inducción: la conducción es la nueva alternativa para cargar coches eléctricos

El grupo Matrix Charging Interest Group (MCIG) presenta un sistema de carga sin cables, pero con conexión física que valga para todos los fabricantes.

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Con esta tecnología no hay pérdida energética, como si puede ocurrir con la inducción.
30/11/2025 10:30
Actualizado a 30/11/2025 10:30

Los coches eléctricos siguen mejorando de manera continua y uno de los campos en los que se ha abierto la veda recientemente es el de la carga sin cables. Es un concepto que se lleva contemplando un tiempo, pero, hasta la fecha, no se había aplicado a gran escala. Porsche ha abierto la brecha ofreciendo la carga por inducción en su nuevo Cayenne eléctrico, pero hay quienes ven una alternativa diferente: la carga por conducción. El grupo Matrix Charging Interest Group (MCIG) aboga por su estandarización en el mercado.

Se centra en torno a la obra de la empresa austríaca Easelink, que ha desarrollado el Matrix Charging, un sistema de carga automatizada. Dentro del MCIG están la propia Easelink, pero también reconocidos fabricantes de coches, como son Audi, Nissan y Voyah. La razón de ser del proyecto radica en que, dado que es un tipo de carga que está dando sus primeros pasos, si se estandariza, se podrá avanzar de una manera más rápida en su desarrollo y hacerlo universal.

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Si se unversaliza, se abaratarían costes.

Ventajas de la carga por conducción

Es importante tener claras las diferencias entre la carga por inducción y por conducción. En ambas se elimina la necesidad de cables, pero operan de maneras diferentes. El funcionamiento de la carga por conducción es fácil de entender: el vehículo se sitúa sobre una plataforma instalada en el suelo, como con la inducción, pero una placa integrada en los bajos del automóvil desciende para establecer una conexión física de carga, lo que es diferente. El funcionamiento es similar al de los sistemas inductivos, pero en este caso se elimina la transmisión inalámbrica y se apuesta por un contacto directo, lo que evitaría que se pierda energía en la transferencia.

La creación del MCIG se basa en el pensamiento que ofrecer un frente conjunto facilitará el desarrollo de esta tecnología. Si el tipo de sistema es estándar, muchos fabricantes diferentes podrán utilizar los mismos componentes, lo que hará que su integración sea mucho más rápida, además de menos costosa. Apuntan que varias marcas están evaluando la posibilidad de integrar este sistema en futuros modelos de producción y necesitan un interfaz de carga unificado que garantice la interoperabilidad entre vehículos e infraestructuras automatizadas.

Hermann Stockinger, fundador y CEO de MCIG, ha declarado: “Nuestro objetivo es establecer la Matrix Charging como el estándar global para la carga automatizada. Al poner a disposición nuestras patentes esenciales en condiciones FRAND, brindamos a los miembros de MCIG la máxima flexibilidad operativa y seguridad de planificación, tanto para el uso como para el desarrollo futuro de la tecnología”.

Alternativas a la carga por cable

Tanto la carga por inducción como por conducción buscan agilizar el proceso de carga de los coches eléctricos eliminando de la ecuación los cables, para que para los conductores sea tan sencillo como aparcar su vehículo en su plaza de aparcamiento y que el proceso comience por sí solo. La pega es que no pueden operar a las mismas potencias que los sistemas de carga rápida, pero dado que están en los primeros compases de su desarrollo, es algo que con el tiempo podría llegar a conseguirse.

Menno Treffers, presidente del grupo, comenta: “MCIG sigue el exitoso modelo de Grupos de Interés Especial, como los que impulsaron el desarrollo de Bluetooth y NFC. Su misión es estandarizar la interfaz de Matrix Charging, supervisar su introducción en el mercado intersectorial y garantizar la validación, las pruebas y la certificación de acuerdo con especificaciones industriales claramente definidas”.