La posición de los fabricantes de coches que venden en Europa dista de ser cómoda. Por un lado, la Unión Europea les presiona para que pasen a vender casi en exclusiva vehículos eléctricos a partir de 2035. Por otro, el mercado es tozudo y parece que todavía no está preparado para que el mix de ventas sea tal. Cada marca intenta capear el temporal a su manera, pero desde Volkswagen se han sincerado y lo que piden es tiempo.
Aunque la UE ha relajado ligeramente sus objetivos, para 2035 el 90 % de los coches que se vendan deberán ser eléctricos, habiendo un margen muy pequeño de solo el 10 % para los que monten una mecánica de combustión del tipo que sea. Teniendo en cuenta que actualmente los EV solo supone un 20 % de las ventas totales, todavía queda mucho por hacer. Thomas Schäfer, CEO de Volkswagen, ha hablado claramente sobre la situación.

Cuestión de tiempo
Hablando con un grupo bastante reducido de medios, comentaba: “Creo que, siendo realistas, necesitamos un poco más de tiempo. Se alcanzarán los objetivos. No será en 2060 ni nada parecido, probablemente sea alrededor de 2040. Pero 2035 [dentro de nueve años] para lograr que la infraestructura alcance ese nivel de electrificación del 100 % es poco realista. Esto debe, de verdad, analizarse para tener un poco más de flexibilidad”.
Admite que tanto su marca como otros fabricantes llevan tiempo discutiendo el tema con los legisladores, pero que todavía no se ha llegado a nada claro, al menos no lo suficiente como para hacerlo público. De hecho, cree que “todavía existe cierta desconexión entre lo que quiere el público en general y lo que dictan las normas. Sin duda, hay que hablar de ello. En Europa, se está yendo en contra de la corriente del mercado”.
Los coches de combustión serán testimoniales
Schäfer celebra que la Unión Europea haya relajado sus pretensiones, aunque sea ligeramente, pero también tiene claro que ese 10 % de margen de ventas de coches de combustión es mínimo y que no servirá para tener coches de volumen de esta naturaleza, solo habilitará las ventas de modelos de nicho que irán a parar a un público reducido.
Hablando con Autocar explicaba: “Este [10 %] significa que probablemente habrá un par de coches deportivos, como el [Porsche] 911 o los Lamborghini o similares, pero definitivamente no coches de gran volumen, porque cuando se dé el salto a la electrificación, el volumen restante de motores de combustión será tan pequeño, y eventualmente ineficiente, que no tendrá sentido llevar a cabo [su venta]”.
Los próximos pasos que se den pueden ser críticos para el futuro, por lo que señaló que las próximas decisiones que tomen los legisladores al respecto van a ser “críticas”. Está en su mano el devenir del sector y se pregunta qué podría ocurrir si los gobiernos presionan van demasiado lejos con los objetivos para los vehículos eléctricos. Si ese es el camino que se sigue, se plantea dos alternativas: “¿La gente optará por la otra opción [un vehículo eléctrico] o simplemente dejará de comprar un coche?”. La segunda alternativa sería crítica para el sector, así que considera que “ese es el punto clave del debate”.
También expresó sus esperanzas para el futuro, en el que le gustaría que la industria automovilística europea “no entierre a todos en nuevas normas y leyes”, porque “a veces uno se pregunta por qué se han inventado ciertas normas”. Su conclusión es clara: “Hay que estar discutiendo esto constantemente, y resulta un poco triste. Tenemos que mantener la competitividad del sector y ese es el objetivo principal”.

