Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen: "Desarrollar, fabricar y exportar coches desde Alemania ya no funciona"

El CEO del Grupo Volkswagen defiende la transformación del gigante alemán para ganar competitividad en un sector marcado por nuevos retos globales.

Oliver Blume CEO Grupo Volkswagen
Oliver Blume defiende la transformación del grupo en un momento clave para la industria del automóvil.
23/03/2026 15:30
Actualizado a 23/03/2026 15:30

El Grupo Volkswagen atraviesa una fase de transformación de enorme calado tras un deterioro de sus beneficios y de su resultado operativo, aunque los ingresos y las ventas se han mantenido en niveles similares a los del año anterior. En ese contexto, su consejero delegado, Oliver Blume, ha dibujado un escenario mucho más exigente para el fabricante europeo.

En una entrevista concedida a Bild am Sonntag, el directivo atribuye ese retroceso a varios factores extraordinarios, entre ellos el fuerte impacto de los aranceles en Estados Unidos y otros costes ligados al actual contexto de la industria. Aun así, Blume sostiene que el grupo ha logrado compensar miles de millones de euros y defiende que la gama está teniendo una acogida positiva entre los clientes.

Oliver Blume CEO Porsche (2)
El directivo apuesta adaptar el producto a cada mercado y reforzar el desarrollo local.

Un cambio de rumbo que va más allá de los recortes

La idea de fondo que deja la entrevista es que Volkswagen no está ante un simple ajuste coyuntural. El grupo asume que el mercado mundial del automóvil ha cambiado de forma estructural y que ya no basta con aplicar pequeñas correcciones. Lo que está en marcha, según Blume, es una redefinición profunda del negocio.

Blue es contundente y asegura que “desarrollar, fabricar y exportar vehículos en Alemania ya no funciona”. Es una afirmación de enorme calado para una compañía que durante décadas convirtió ese modelo en uno de los pilares de su expansión internacional.

A partir de ahí, el mensaje del directivo pasa por adaptar mucho más el producto a cada mercado y por reforzar el desarrollo local allí donde se juega buena parte del negocio. China aparece como el mejor ejemplo de esa estrategia, tanto por volumen como por velocidad competitiva.

volkswagen golf fabrica
El Grupo Volkswagen cuenta con unos 660.000 empleados en todo el mundo.

Blume reconoce que el mercado chino se ha vuelto mucho más duro y mucho más rápido, con más de 150 competidores, una enorme presión en precios y una capacidad de innovación que obliga a reaccionar con otra agilidad. Para Volkswagen, eso significa que ya no sirve el mismo esquema industrial con el que dominó otros ciclos.

El grupo quiere responder a ese nuevo escenario con un programa integral de reestructuración y transformación. La parte más visible será el ajuste laboral previsto en Alemania, donde Volkswagen calcula que eliminará alrededor de 50.000 puestos de trabajo hasta 2030 de una forma que presenta como socialmente responsable. La compañía cuenta con unos 660.000 empleados en todo el mundo y cerca de 280.000 en Alemania.

Ese recorte no será la única medida. Blume deja entrever que la capacidad de producción seguirá revisándose de manera periódica y admite que el exceso de estructura pesa como un coste relevante para la empresa. Aunque niega planes concretos de cierres drásticos de plantas, tampoco cierra la puerta a nuevos ajustes si la situación lo exige.

Volkswagen quiere reforzar su base industrial en Alemania

Con todo, el CEO insiste en que Alemania sigue siendo una pieza clave para el futuro del consorcio. Su discurso no pasa por desmantelar la base industrial alemana, sino por hacerla más competitiva. Ahí sitúa uno de los grandes desafíos de Volkswagen, ya que reconoce que los costes salariales y energéticos del país siguen siendo elevados frente a otros mercados.

Oliver Blume, como CEO de Grupo Volkswagen y Porsche, tiene claro qué debe hacer el Grupo para ser líder los próximos años.
Oliver Blume es CEO del Grupo Volkswagen desde el 1 de septiembre de 2022.

La receta que plantea pasa por elevar la productividad y aprovechar las ventajas que todavía ofrece Alemania, como la cualificación de su mano de obra y la fortaleza de su tejido industrial. En otras palabras, Volkswagen no renuncia a Alemania, pero sí advierte de que mantener el peso industrial actual exigirá cambios profundos.

Blume también intenta equilibrar el mensaje con algunos signos de mejora. Asegura que en los últimos tres años el grupo ha dado pasos importantes en diseño, calidad y tecnología, y subraya que la cartera de pedidos ha crecido. Esa evolución, según su visión, ofrece una base más sólida para afrontar los próximos años, aunque no elimina la necesidad de seguir ajustando la compañía.

La entrevista va más allá del caso Volkswagen y lanza un mensaje directo a la política alemana. Blume pide al Gobierno federal decisiones más rápidas, planes concretos y una ejecución mucho más eficaz. A su juicio, no basta con identificar los problemas. Hace falta fijar responsabilidades, plazos y objetivos medibles si Alemania quiere conservar su peso industrial en un mercado cada vez más agresivo.

En ese punto aparece una de las reflexiones más llamativas del directivo. Blume sostiene que Alemania puede aprender de China en la manera de definir prioridades económicas y ejecutarlas con disciplina. En plena ofensiva del automóvil chino y en un momento de debilidad para varios fabricantes europeos, no deja de ser significativo que el jefe de Volkswagen señale precisamente ahí.