Las nuevas baterías de BYD mueren de éxito: son tan buenas que todos las quieren, pero las fábricas no pueden ir más deprisa

En Shenzhen andan preocupados. BYD no se esperaba la espectacular acogida que han tenido sus nuevas baterías. Las fábricas trabajan a pleno rendimiento, pero no es suficiente.

Batería BYD
Batería BYD
24/05/2026 09:00
Actualizado a 24/05/2026 09:00

Morir de éxito es un riesgo real en la industria de la automoción, y el mayor fabricante de vehículos enchufables del mundo lo está experimentando en primera persona. La marca ha tenido que reconocer públicamente que se enfrenta a severas limitaciones en su cadena de suministro debido a un motivo muy concreto. La producción de sus nuevas baterías LFP de segunda generación (Blade Battery 2.0) no da abasto para cubrir la avalancha de pedidos. La marca no esperaba recibir tantos pedidos. Se teme que haya retrasos en las entregas, algo que no es para nada del agrado del impaciente cliente chino.

El propio presidente de la compañía, Wang Chuanfu, ha desvelado que la capacidad de fabricación se mantiene en una situación de extrema tensión. Este estrangulamiento coincide con el aumento de la producción de múltiples modelos nuevos pertenecientes a sus divisiones Dynasty, Ocean, Denza y Yangwang, lo que ha generado un auténtico desafío logístico e industrial en sus líneas de montaje. La demanda por los nuevos coches eléctricos de BYD se ha disparado. 

La culpa es de la carga ultrarrápida y la nueva generación Blade

Blade Battery 2.0 BYD
Las nuevas baterías LFP de BYD emplean una hoja corta y de mayor densidad energética.

El origen de este desajuste técnico se encuentra en la velocidad a la que el fabricante está desplegando sus nuevos sistemas de propulsión eléctrica de carga ultrarrápida. Estas mecánicas emplean paquetes de celdas Blade de segunda generación, una evolución estructural que permite recuperar del 10% al 70% de la capacidad de la batería en tan solo cinco minutos, y alcanzar un 97% en unos escasos nueve minutos bajo las condiciones óptimas de funcionamiento y exclusivamente en los puntos de carga de la compañía (Flash Charging).

La llegada masiva al mercado de estas arquitecturas ha disparado el interés de los compradores. Entre los modelos mecánicos que más presión están ejerciendo sobre las fábricas se encuentran los nuevos Denza B5 y B8, que en unos meses estarán disponibles en la Unión Europea. El reciente lanzamiento de la tercera generación del BYD Yuan Plus, conocido en el Viejo Continente como BYD Atto 3. Sus nuevas y mejoradas cualidades, así como su notable incremento de tamaño, llegarán a Europa bajo el nombre comercial de BYD Atto 5. Por último, Fang Cheng Bao, la marca más joven de la compañía, también ha aportado su granito de arena con productos tan atractivos como el Fang Cheng Bao Ti7.

Fuentes del sector estiman que la lista de espera de pedidos acumulados y no atendidos para estos modelos específicos supera ya las 140.000 unidades. Esta enorme demanda mecánica ha coincidido, además, con intensos debates sobre la gestión térmica de estas celdas, tras unas pruebas que registraron temperaturas superficiales superiores a los 76 °C durante los procesos de transferencia de energía a alta potencia. Muchos temen que las nuevas baterías sufran grandes desperfectos si se abusa de los nuevos sistemas de carga ultrarrápida.

Cifras récord de producción e infraestructura de soporte

BYD Yuan Plus
El relanzamiento de modelos populares ha disparado la demanda de baterías LFP.

A pesar de las dificultades para cubrir cada pedido, el volumen de fabricación de componentes sigue siendo gigantesco. El fabricante suministró un total de 20,98 GWh de baterías durante el mes de abril de 2026, lo que eleva el acumulado anual de la marca a los 81,2 GWh. En el mercado interior chino, la firma instaló 10,49 GWh destinados a vehículos eléctricos durante dicho mes, consolidando una cuota del 16,83% en un mercado nacional que creció un 15,2% interanual.

Para dar soporte a estas nuevas especificaciones mecánicas, la expansión de la infraestructura física tampoco se detiene. En apenas una semana se han sumado 55 nuevas estaciones de carga ultrarrápida, alcanzando una red de 5.979 estaciones operativas repartidas por 312 ciudades, con el objetivo final de desplegar 20.000 puntos para finales de año. Mientras tanto, la compañía ya negocia con fabricantes europeos la posibilidad de aprovechar la capacidad ociosa de plantas en Europa para descentralizar y asegurar el ensamblaje de sus vehículos.