La interrupción generalizada del suministro eléctrico que vivió la Península Ibérica el 28 de abril de 2025 marcó un punto de inflexión en la percepción de la energía solar en España. Lo que hasta entonces era una alternativa para reducir la factura de la luz ha pasado a ser considerado un elemento esencial de autonomía energética por millones de ciudadanos, según el análisis del sector.
El llamado “Gran Apagón”, que dejó sin luz a amplias zonas de España, Portugal y partes del sur de Francia, afectó a más de 50 millones de personas y puso de manifiesto la fragilidad de un sistema eléctrico cuya estabilidad puede verse comprometida por fallos técnicos múltiples. Este evento, que implicó la pérdida súbita de alrededor de 15 GW de generación en apenas cinco segundos, impulsó el debate sobre la resiliencia del sistema y el papel de las energías renovables.

Un mercado en transición
Según el InformeSolar 2025: Radiografía del autoconsumo en España, elaborado por SotySolar en colaboración con la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), el mercado ha entrado en una fase de madurez tras años de crecimiento rápido. Al cierre de 2024, la potencia acumulada instalada superaba los 8,1 GW, cifras que el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) sitúa en 8,255 GW y que Red Eléctrica eleva hasta 8,7 GW al incluir estimaciones adicionales.
Este crecimiento no ha sido uniforme. Cataluña destaca como una de las comunidades con mayor dinamismo, con un incremento del 20,6 % de interesados en autoconsumo gracias a una gestión más ágil de los incentivos locales. Sin embargo, el arranque de 2025 mostró cierta desaceleración: el segmento residencial registró una caída del 14 % en el primer trimestre frente a la media de 2024. A pesar de ello, el crecimiento desde 2021 sigue siendo sostenido y con una estabilidad que supera a la de las grandes instalaciones fotovoltaicas a nivel industrial.
El fin de los fondos europeos Next Generation ha supuesto también el cierre de subvenciones directas “a fondo perdido” para muchas instalaciones, obligando al sector a centrarse en modelos de negocio más sólidos y sostenibles sin depender exclusivamente de ayudas públicas.
El perfil del consumidor solar en España ha cambiado radicalmente. Si bien el 65 % de los usuarios sigue motivado principalmente por el ahorro económico, otros factores como la sostenibilidad (12 %) y, sobre todo, la independencia energética (8 %) han ganado relevancia. Esta evolución refleja una demanda más informada y exigente, que prioriza no solo el coste sino aspectos como la reputación del instalador (25 %) o el apoyo en trámites y ayudas (20 %).
El autoconsumo se está integrando en los hogares con modelos financieros flexibles: entre el 60 % y el 70 % de los hogares optan por fórmulas de pago que facilitan la inversión, y esta cifra crece hasta el 80 % en proyectos superiores a 10.000 € o que incluyen baterías de almacenamiento. El impulso de la financiación ha convertido a empresas como Pontio en actores clave, que proyectan superar las 10.000 instalaciones financiadas en 2026.
Además, la combinación de paneles solares con sistemas de climatización basados en aerotermia se perfila como una tendencia sólida: el 66 % de los propietarios de sistemas fotovoltaicos planea integrar aerotermia en los próximos tres años, buscando maximizar la eficiencia energética del hogar.

Obstáculos técnicos y propuestas de impulso
A pesar del crecimiento, el sector enfrenta retos. Expertos señalan que hasta el 80 % de las viviendas españolas presentan deficiencias en su instalación eléctrica, lo que puede reducir la eficacia de una inversión en autoconsumo si no se evalúa y adapta previamente la infraestructura.
Ante esos retos, la UNEF ha propuesto una hoja de ruta para consolidar la energía solar residencial:
- Reducir el IVA en instalaciones con y sin baterías para hacerlas más asequibles.
- Ampliar el radio del autoconsumo compartido de 2 km a 5 km, lo que ampliaría las posibilidades de comunidades energéticas.
- Simplificar trámites administrativos, especialmente permitiendo la exención de permisos para instalaciones que inyecten menos de 15 kW a la red.
- Revisar el modelo de peajes, con el objetivo de un reparto del 25 % fijo y 75 % variable, incentivando el uso eficiente de la energía.
Por su parte, Red Eléctrica ha intensificado la transparencia del sistema al publicar datos más detallados sobre autoconsumo en sus plataformas, incluyendo una nueva curva de demanda que muestra cómo esta energía ya cubre cerca del 4 % de la demanda nacional.
El sector cree que el autoconsumo ha llegado para quedarse. Directivos como José Donoso, CEO de la UNEF, lo describen como un “electrodoméstico cotidiano, fiable y esencial”, una herramienta que ya no se limita a ahorrar costes, sino que ofrece independencia frente a las tensiones del mercado energético. Para 2026, los desafíos pasan por modernizar el parque inmobiliario y desarrollar sistemas de gestión inteligente que maximicen cada kilovatio generado.