Recrear en la Tierra las condiciones que un equipo encontrará en la superficie de la Luna es uno de los principales obstáculos para desarrollar tecnologías de minería espacial. Los simulantes de regolito permiten reproducir su composición o el tamaño de sus partículas, pero hasta ahora faltaba un ingrediente fundamental: los gases que el viento solar lleva implantando en el terreno lunar durante miles de años.
La compañía Interlune asegura haber solucionado parte de ese problema con un nuevo proceso capaz de introducir helio artificialmente en un material equivalente al suelo lunar. La técnica permitirá someter a pruebas mucho más representativas el sistema de extracción que la empresa está desarrollando para recuperar recursos directamente sobre la superficie de la Luna, todo ello con el objetivo de que se convierta en combustible para producir energía con menos residuos radiactivos que otras reacciones de fusión.

Cuatro horas para reproducir lo que ocurre en la Luna durante 15.000 años
El experimento se llevó a cabo utilizando ilmenita, un mineral presente en el regolito lunar y especialmente importante porque puede retener gases procedentes del viento solar. Interlune introdujo el material en una cámara de vacío, generó plasma a partir de helio y aceleró posteriormente sus iones contra las partículas para alterar su estructura de una forma similar a como sucede de manera natural en la Luna.
La principal diferencia está en la velocidad. Según los datos publicados por la compañía, el laboratorio consiguió aplicar una dosis de iones equivalente a unos 15.000 años de exposición lunar en aproximadamente cuatro horas. En términos de flujo de partículas, el proceso fue unas 32 millones de veces más rápido que el fenómeno provocado por el viento solar.
Después de implantar el helio, los investigadores calentaron progresivamente las muestras y analizaron los gases liberados mediante espectrometría de masas. El helio comenzó a abandonar la ilmenita aproximadamente entre los 300 y los 800 ºC, un intervalo compatible con los resultados obtenidos décadas atrás al estudiar las muestras lunares recogidas durante las misiones Apollo.
El siguiente paso es comprobar si su sistema de minería funciona de verdad
El nuevo material servirá para poner a prueba el denominado Harvesting System de Interlune, una tecnología destinada a separar los gases atrapados en grandes cantidades de regolito. Frente a las propuestas basadas principalmente en calentar el suelo lunar hasta temperaturas cercanas a los 1.000 ºC, la empresa está desarrollando un procedimiento mecánico con el que asegura poder reducir el consumo energético hasta diez veces.
Una parte fundamental de ese sistema será la excavación. Interlune y el fabricante estadounidense Vermeer ya han mostrado un prototipo a escala real diseñado para procesar hasta 100 toneladas métricas de regolito por hora mediante un funcionamiento continuo: recoger el terreno, procesarlo y volver a depositarlo sobre la superficie sin detener el proceso.
La empresa puede producir actualmente este nuevo simulante enriquecido con helio en cantidades que van desde gramos hasta kilogramos y tiene previsto ofrecer tanto el material como servicios de ensayo a empresas, instituciones de investigación y organismos públicos. El siguiente objetivo será incorporar también hidrógeno y adaptar la composición de las muestras para reproducir diferentes zonas de la superficie lunar.
El helio-3 es el objetivo final y ya hay contratos firmados

Aunque esta primera demostración se ha realizado con helio-4, el proyecto comercial de Interlune está centrado especialmente en el helio-3. Se trata de un isótopo muy escaso en la Tierra y utilizado, entre otras aplicaciones, en sistemas criogénicos empleados por la computación cuántica, uno de los mercados en los que la compañía espera encontrar demanda para el material recuperado fuera de nuestro planeta.
Interlune afirma haber cerrado cerca de 500 millones de dólares en acuerdos vinculantes para suministrar helio-3 a clientes públicos y privados. Entre ellos se encuentran Maybell Quantum y el programa de isótopos del Departamento de Energía de Estados Unidos, aunque los plazos dejan claro que el proyecto todavía se encuentra en fase de desarrollo: las primeras entregas anunciadas están previstas para 2029.